Los economistas liberales le aconsejan al Gobierno sincerar totalmente los precios relativos y liberar por completo las restricciones cambiarias. Los inversionistas externos, en las vísperas de "Argentina Week", exigen libertad total en los flujos financieros y comerciales. Mientras tanto, Javier Milei pareciera priorizar su reelección frente a cualquier disyuntiva. El temor al galope inflacionario y la apuesta para “hacer caja en dólares” vendiendo empresas estatales aprovechando la fortaleza parlamentaria.
(Ciudad de Nueva York) El staff del FMI dice no estar dadas las condiciones para elevar el Staff Report al Board y que se dispensen los waivers por metas incumplidas. Entre los motivos relevantes enfatizan: falta de compras de reservas adecuadas que hagan sostenible al programa, política monetaria poco flexible, dilación de la puesta en vigencia del nuevo IPC (para lo cual el organismo prestó significativo apoyo financiero y la existencia de fallos internacionales insolutos (juicio cupones PBI en Londres). En paralelo, el gobierno reconoce que la inflación se potenció y que hasta mitad de año es poco probable que baje el 2,5 % mensual. Los artilugios de José Luis Daza para enmendar y que el Organismo adopte el "Siga, siga".
El primer mandatario argentino goza de un estatus privilegiado: tiene un férreo soporte del presidente de los EE. UU, es aclamado por su electorado y puede ir avanzado con su programa ambicioso de reformas: laboral, tributaria, del estado y previsional. Sin embargo, se advierte un equilibrio endeble donde de concretarse cualquier riesgo latente podría hacer tambalear parte de sus pilares gubernamentales. La fecha del desembolso del FMI por USD 1.000 millones y la concesión de “waivers”.
El Gobierno disimula su apetito por regresar al mercado voluntario internacional de deuda. Sin embargo, en Wall Street dan por descontadas nuevas emisiones de bonos para el mes de abril. Alta expectativa cifrada en el evento "Argentina Week" a celebrarse en Manhattan en menos de un mes.
El Gobierno está empecinado en que, de la mano de la puesta en circulación de dólares atesorados por los ciudadanos, dentro y fuera del país, se va a reactivar el consumo y la inversión. Sin embargo, propulsar la economía a partir de dólares inciertos podría complejizar aún más la situación macroeconómica y la salud del sistema bancario. Un dólar sin piso y una inflación sin techo.
Mientras que aún se espera un pronunciamiento del FMI sobre la interrupción en la aplicación del nuevo IPC, los mercados ya empiezan a pasarle factura al Gobierno por sus improvisaciones y desprolijidades. La manipulación estadística es un “delito” grave sobre todo para Argentina que es reincidente en adulteraciones de índices lo que generaron juicios internacionales (cupones PBI) y el repudio de los principales centros de estudios macroeconómicos del mundo.
