El costo de bajar la inflación desde los "escritorios"
Mientras que aún se espera un pronunciamiento del FMI sobre la interrupción en la aplicación del nuevo IPC, los mercados ya empiezan a pasarle factura al Gobierno por sus improvisaciones y desprolijidades. La manipulación estadística es un “delito” grave sobre todo para Argentina que es reincidente en adulteraciones de índices lo que generaron juicios internacionales (cupones PBI) y el repudio de los principales centros de estudios macroeconómicos del mundo.
Por Marco Esdrás
Reducir la inflación medida modificando la metodología de los índices (como el Índice de Precios al Consumidor - IPC) suele resultar en una tasa de inflación reportada más baja, sin que ello suponga una reducción inmediata del costo de vida real para los consumidores. Estos cambios a menudo implican la adopción de fórmulas que tienen en cuenta la sustitución de productos por parte de los consumidores, la modificación de la ponderación de los artículos o la introducción de ajustes de calidad hedónicos, lo que puede tener un impacto significativo en los presupuestos gubernamentales y en los pagos ajustados por inflación.
Se deben tener en cuenta los principales efectos de modificar los indicadores de inflación:
a) Reducción del gasto público: Un IPC más bajo conlleva menores ajustes por costo de vida para los beneficiarios de la seguridad social y otros beneficiarios de prestaciones gubernamentales. Esto reduce el gasto público total.
b) Aumento de la recaudación fiscal: Dado que los tramos impositivos, las deducciones y las exenciones se ajustan según el IPC, un IPC más bajo (calculado con el método de encadenamiento) significa que los contribuyentes pueden pasar a tramos impositivos más altos con mayor rapidez, lo que se traduce en mayores ingresos fiscales para el gobierno.
c) Menor rentabilidad real para los inversores: Los inversores que poseen bonos del Tesoro protegidos contra la inflación (Bonos ajustados al CER) u otros productos vinculados a la inflación recibirán menores rendimientos, ya que estos están ligados a la tasa de inflación oficial. Esta mención afecta significativa los préstamos UVA que está ofreciendo el mercado financiero.
d) Menor percepción del poder adquisitivo: Si el IPC se reduce, es posible que no refleje con precisión el aumento real del costo de vida que experimentan los consumidores, especialmente si la metodología subestima el aumento de los precios de los bienes de primera necesidad.
Frente a lo expuesto anteriormente, algunos economistas suelen recomendar el IPC encadenado, ya que tiene en cuenta que los consumidores sustituyen los productos más caros por otros más baratos (efecto sustitución). Si bien a menudo se considera más preciso, generalmente crece aproximadamente 0,3 puntos porcentuales más lento por año que el IPC tradicional, lo que resulta en una cifra de inflación general más baja.
El cambio metodológico genera un efecto sustitución en los consumidores de bienes y servicios, observándose en el cambio anterior realizado por el INDEC en el año 2016 que el cálculo del IPC comenzó a asumir que los consumidores optarían por alternativas de menor costo, lo que redujo la inflación en menor medida a lo esperado bajo el régimen de “Inflation targeting” implementado por el entonces presidente del BCRA Federico Sturzenegger.
Aspectos de la Estadística Descriptiva
Vale la pena citar brevemente algunos aspectos técnicos ponderados a la hora del cambio formulado:
I)Fórmula de la media geométrica: La adopción de una fórmula de media geométrica para ciertos artículos, que tiene en cuenta la sustitución a menor escala, redujo la tasa de crecimiento anual del IPC en menos de 0,3 puntos porcentuales.
II) Equivalencia de alquiler: La adopción del enfoque de "equivalencia de alquiler" para la vivienda, que mide lo que un propietario pagaría por alquilar su vivienda en lugar de basarse en el precio de la vivienda, que es volátil, se pensó inicialmente que reduciría la inflación, aunque la evidencia a largo plazo sugiere que no es necesariamente inferior a otros métodos.
III) Sesgo de sustitución: El IPC estándar utiliza una canasta fija de bienes, lo que puede sobreestimar la inflación al no tener en cuenta que los consumidores optan por alternativas más baratas cuando suben los precios. Los índices que permiten una cesta variable (como el IPC encadenado) suelen considerarse más precisos, aunque son técnicamente más complejos.
IV) Sesgo de calidad y de nuevos productos: A medida que mejora la calidad de los productos o se inventan nuevos bienes, los precios pueden subir para reflejar el mayor valor, y no solo el aumento de los costes. Si un índice no ajusta estos cambios, pierde calidad y utilidad. Algunos economistas y críticos argumentan que el cambio de un índice de precios de bienes fijos a un índice del coste de la vida subestima sistemáticamente la inflación para proporcionar al gobierno margen de maniobra económica.
Consecuencias económicas y para el mercado
Reducir la inflación declarada mediante cambios en la metodología de medición puede distorsionar las evaluaciones económicas generales. En rigor de verdad, la distorsión del PIB real y la productividad se evidencia palmariamente dado que las magnitudes económicas reales se estiman deflactando los valores nominales con un índice de precios, entonces, los errores de medición en la inflación afectan directamente a la elaboración de estadísticas como el PIB real y la productividad. Asimismo, como ya se manifestó existe un fuerte impacto en la rentabilidad de las inversiones: Si el IPC publicado es inferior a la tasa de inflación "real", la rentabilidad real de un inversor será menor de lo esperado, ya que la "inflación oculta" erosiona las ganancias. La curva CER de la deuda argentina es el Telón de Aquiles de la deuda argentina y supo tener serias dificultades en reiteradas ocasiones en su aceptación por el mercado.
Finalmente, huelga manifestar que este fenómeno le pega directamente a la gestión del BCRA. Así es que los riesgos para la política monetaria se ponen de relieve. Si los errores de medición varían con el tiempo de forma impredecible, el BCRA podría reaccionar de forma inadecuada a las tasas de inflación observadas, lo que podría desestabilizar la economía. Después de la volatilidad autoinfligida por la desaparición de las Lefis ahora el propio Gobierno se impone otro evento indeseado cuyas consecuencias podrían derivarse en el curso de su programa monetario.
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