14 de Mayo de 2025 - 14:25

La Aduana detectó casi 130 kilos de hachís provenientes de Estados Unidos, a través del courier RSI: la causa está a cargo del juez penal económico Alejandro Cattania

El contrabando de drogas ilícitas es grave, si llegan a través del sistema de envíos rápidos -courier- más todavía, y peor aún si el origen de la carga es Estados Unidos. El caso que estalló hace dos semanas y conmovió a la Aduana, la Cancillería, la DEA y la SIDE. Está bajo secreto de sumario, pero Minuto de Cierre brinda todos los detalles en forma exclusiva. Inversiones inmobiliarias, aduaneros amigos, y el cambio de mando en Ezeiza que desactivó la línea delictiva.

El miércoles 30 de abril, cuando muchos argentinos pensaban en disfrutar el fin de semana largo -jueves 1° de mayo, y el viernes 2 no laborable-, un verificador aduanero del Aeropuerto Internacional de Ezeiza intuyó que una carga proveniente del canal verde podía ser sospechosa. El análisis de imágenes arrojó que contenía material orgánico, primera señal preocupante; y que el mismo estaba en tubos de aire que sólo se abren con una llave especial.

Para acceder al material, llamaron al importador, solicitándole la llave. Allí empiezan a diferir las versiones sobre el importador y el apoderado o dueño del courier: algunos dicen que fueron a colaborar, otros que vieron el movimiento alrededor del caso y huyeron. Lo cierto y confirmado es que los tubos de aire contenían hachís en una cantidad importante: casi 130 kilos.

A medida que la investigación avanzó, la preocupación fue creciendo. Los envíos similares de R.S.I. Courier S.R.L., al mismo importador, serían entre 30 y 50 durante los últimos meses. Aunque a esta altura es casi imposible saber si contenían drogas ilegales o no. El tema resultó de gran impacto -hasta ahora tapado- nacional e internacional también por el camino que recorrieron estos envíos.

La droga, según diversas fuentes, se embarcó en California, Estados Unidos. Desde allí fue hasta Miami, obviamente en el mismo país, luego siguió hacia Panamá, donde tuvo lugar una de las claves de la maniobra: le cambiaron a la carga al Bill of Landing (BL), una especie de Documento Nacional de Identidad (DNI) de la mercadería, con el claro objetivo de enmascarar su trazabilidad y contenido.

Como es lógico, se trata de una banda internacional con cierto nivel de protección en la Argentina (hasta ahora, claro). Por ello, además del poder de policía que ejerció la Aduana, actuando ahora como auxilio de la Justicia; el tema interesó en Cancillería, y es seguido muy de cerca en la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). Como el origen de la mercadería es el país del Norte, también interviene la Drug Enforcement Agency (DEA).

 

“El Hurón” y sus vastas conexiones

 

R.S.I. Courier S.R.L. es una sociedad formada en septiembre del 2019, en la cual aparecen como fundadores Diego Leandro Muñoz Cruzado, Sandro Marcelo Cavalieri y Roberto Claudio Bouza. Este último, que actualmente figura como apoderado, tuvo que prestar declaración indagatoria ante el juez Cattania, lo que ocurrió hace alrededor de una semana.  

Entre sus argumentos, Bouza esbozó que apenas es un apoderado, mientras que el dueño real es un empresario actualmente domiciliado en España. Roberto Fernando Bouza, alias “El Hurón”, en la constitución de la empresa figura como soltero, pero estaría casado en segundas nupcias con la hija de un ex militar que estuvo involucrado en la represión ilegal que se practicaba en al ESMA. "El Hurón" es tan poderoso que, en otra época, RSI Courier llegó a mover entre 8.000 a 9.000 kilos por semana, a un valor de miles de dólares cada uno.

Los vínculos de “El Hurón” fueron históricamente fuertes con los diferentes servicios de Inteligencia. Era empleado de la Aduana pero renunció hace alrededor de 20 años. De aquella época le quedó la amistad con “José”, un agente importante del Batallón 601, Inteligencia del Ejército Argentino, de quien decía que era su padrino.

También se llevó la amistad con algunos aduaneros históricos de Ezeiza, a uno de los cuales le habría vendido un dúplex en Pinamar, y a su hermano también. En los últimos tiempos, llamaban para interceder por RSI desde el estudio jurídico de Diego Pirotta y Darío Richarte, que pasaron por la SIDE en el gobierno de Fernando de la Rúa.

“Richarte y Pirotta pedían por favor que a “El Hurón” lo dejaran bagallear”, apuntó una fuente de la investigación, en relación al clásico contrabando de artículos electrónicos y tecnológicos de alto valor (“bagallo”). Otra fuente apunta que quizás ello sea cierto, pero que en los últimos tiempos hubo un distanciamiento entre los reconocidos abogados, de muy buena llegada a los fueros federal y penal económico, y el dueño de RSI.

Corre la versión que Roberto “El Hurón” Bouza vive desde hace muchos años en Miami, siendo allí un importante empresario, importador o bagallero, según a quien se escuche hablar de él. Sin embargo, si el juez Cattania quisiera ubicarlo, vive en un elegante penthouse -sería de tres pisos- ubicado en Olleros y Soldado de la Independencia, pleno barrio conocido como “Las Cañitas”.

Comentarios