La sostenibilidad de la estabilidad cambiaria
Si Argentina no reformula adecuadamente su programa financiero en dólares, deberá devaluar se moneda un 40 %. Sondeos a los gobiernos de Israel y de Italia para obtener un préstamo. El Departamento del Tesoro de los EE. UU y el FMI no convalidan una activación del swap que se gestó para las elecciones de octubre de 2025.
Por Marco Esdras
Suponiendo que se rollean los vencimientos de capital de los Bonares por USD 1.592 M como así también los vencimientos frente a Organismos internacionales por USD 4.200 (sin contar al FMI), el programa financiero del sector público nacional consolidado en dólares requiere de USD 7.800 millones para honrar pagos de capital de Globales más otros USD 6.000 (USD 2.600 millones por pagos al FMI, USD 2.400 millones por pagos de Bopreales y USD 1.000 millones por pagos de Bopreales). Esto totaliza, en un escenario de optima, la suma de USD13.800; lo cual implica una alta riguridad y compleja dado que el saldo comercial proyectado es de USD 12.533 millones.
El superávit comercial de Argentina proyectado para 2026 se estima en torno a los USD 12.533 millones, según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA de marzo 2026, impulsado por exportaciones de USD 92.737 millones y una fuerte racha positiva iniciada en enero. Así entonces, se detallan los dos componentes de la Balanza Comercial:
a) Exportaciones (FOB): Se espera que alcancen USD 92.737 millones, sostenidas por el dinamismo agroindustrial y energético.
b) Importaciones (CIF): Se estiman en USD 80.204 millones, mostrando un aumento en la actividad económica.
Entonces, Argentina requerirá de fuertes entradas de capital por privatizaciones( como principal sostén de las IED) y de otras inversiones extranjeras directas procedentes del RIGI. Lo que complica aún más las proyecciones es la Formación de Activos Externas por parte de residentes estimada en USD 20.000 Millones en 2026. Esta situación compromete a la sostenibilidad de la estabilidad cambiaria, mayor baluarte y activo de la Administración Milei. De allí que Caputo la semana pasada se refirió a "otras fuentes de financiamiento" haciendo alusión a prestamos bilaterales de potencias extranjeras. Allí se mencionan al gobierno de Israel e Italia.
La realidad descripta desnuda que el swap por USD 20.000 millones con el EFS (Fondo de Estabilización Cambiaria del Tesoro de EE. UU.) no es utilizable y que la FED estaría ganando la pulseada al apetito de Trump por persistir subsidiando el tipo de cambio nominal en Argentina.
Para poner en contexto a la gravedad de la programación financiera de la Caja en dólares del Tesoro y del BCRA se puede sintetizar que la atención de erogaciones financieras en dólares para 2026 entre el Tesoro y el BCRA requiere de USD 21.400 millones y de USD 32.400 millones en 2027 (un salto interanual del orden del 50%). El corolario es que Argentina podría postergar la devaluación de su moneda hasta 2027. En ese año se le deberían abonar al FMI USD 7.500 millones (netos de desembolsos), el BCRA debe honrar los Bopreales por USD 5.300 millones y cancelar los Repos con Bancos Internacionales por USD 5.000 millones y, por supuesto, seguir abonando el capital e intereses semestralmente de los Globales y esperar que el mercado siga rolleando los Bonares (hasta 2029).
Por esa razón, el FMI está aplazando el desembolso de USD 1.000 millones, a la vez que solicito al equipo argentino una reformulación del programa financiero con una hoja de ruta eliminación total del régimen de control de cambios.
En el transcurso del evento “Argentina Week”, se dieron cita banqueros con terminales en el Kneset y con gran poder de lobby en Tel Aviv con prominente llegada al ministro de finanzas Bezalel Yoel Smotrich. Por su lado, también desfilaron empresarios italianos del ala conservada, algunos de ellos del círculo de la Premier G. Meloni.
Al cierre de edición continuaban negociaciones febriles con Italia (país perteneciente a la jurisdicción del Banco Central Europeo) e Israel (imbuido en una guerra y con alguna reticencia en el seno del Kneset), las cuales no son nada sencillas por las consideraciones parlamentarias que requieren en casa caso y el contexto de una guerra que insume un presupuesto incalculado.
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