02 de Febrero de 2026 - 11:58

Balanz ante la encrucijada: pérdidas sobre patrimonio, riesgo político y el escándalo del presunto abusador Marcelo Porcel

El último trimestre del año pasado ubicó a la ALYC (las viejas sociedades de bolsa) Balanz en una especie de tormenta perfecta. Pérdidas mayores al 15% sobre el capital, escándalo familiar con un supuesto abusador y apoyos políticos que pueden existir o esfumarse. La lucha de su CEO, Claudio Porcel, por mantener la compañía a flote a pesar de tener un familiar acusado de abuso a menores de edad. 

El riesgo reputacional, así como el compliance, son conceptos de alta maleabilidad y subjetividad. Sin embargo, nadie puede negar que existen y pueden levantar o hundir una empresa. Aunque se trate de un agente de liquidación y cambio (ALYC, nuevo nombre para las sociedades de bolsa) fundado en 2002, que está entre los 5 o 10 más importantes de la Argentina, y de una trayectoria confiable. Su CEO es Claudio Federico Porcel, que comparte apellido -y familia- con el abusador hoy más expuesto políticamente en la Argentina: Marcelo Porcel.

Este último forma parte del escándalo policial y judicial más escandaloso de los últimos meses. La última novedad judicial es que abrieron su celular y encontraron fotos de varones menores de edad desnudos. Marcelo Porcel es el supuesto acosador y/o abusador de compañeros de colegio de sus hijos, algunos adolescentes y otros niños, todos menores de edad. Como parte de su carrera empresarial, es el hijo del fundador de Argencard, vendida en los ´90 al Grupo Exxel, fue dueño de la firma agropecuaria Campazu S.A., como también concesionario del complejo comercial OH! Buenos Aires, en el ex Buenos Aires Design, además de proyectos vinculados a Nordelta y Punta del Este.

En cuanto a Balanz, Claudio Federico Porcel aparece como accionista y figura central del holding Balanz Capital Group S.A., junto con socios como Isabel Pita y los hermanos Bernardéz, en un esquema de control concentrado en pocas manos del mercado de capitales local. El presentable de los Porcel fue, además, director de Argencard y del Banco Liniers Sudamericano antes de fundar Balanz en 2002.

 

Familia. empresas y vicios privados

 

La nota que más detalla las dos "ramas" de la familia Porcel -la de Marcelo y la de Claudio- fue publicada en la única agencia de noticias que hoy -cerrada Télam- sobrevive en el país, Noticias Argentinas (Caso Marcelo Porcel: la carrera en los negocios de la Argentina - Agencia Noticias Argentinas). Sin embargo, allí se omite que Claudio y Marcelo serían hermanos o primos. Todos los datos vinculan a ambos con el fundador de Argencard, Néstor Porcel.

Por supuesto, esto no implica que Claudio sea responsable del accionar de su hermano o primo. Pero, en términos de reputación pública, si se descubre que el supuesto abusador tuvo o tiene relación con la ALYC Balanz, fundada como evolución del negocio familiar, sería una mancha en su imagen. Todo ello, en un contexto económico difícil: en octubre del año pasado, Balanz admitió ante la Bolsa de Comercio de Buenos Aires que tenía pérdidas mayores al 15% de su patrimonio, mediante la comunicación de un "Hecho Relevante".

Otro factor que puede agregar ruido mediático es el trato preferencial que la Justicia le dispensa a Marcelo Porcel. Fue autorizado a viajar fuera del país -a sus vacaciones en Punta del Este-, no fue indagado y sigue libre; aunque las acusaciones de abuso ya superan los dos dígitos, incluyendo no sólo adolescentes sino también niños. No parece un caso que pueda arreglarse con acuerdos económicos privados, al estilo de lo que ocurre en Estados Unidos. 

En cuanto al factor político, la defensa de Marcelo Porcel está encabezada por Roberto Rallín, que litiga en algunas causas con Francisco Oneto, ex letrado del presidente Javier Milei. "Si tenés una causa complicada, te conviene la representación de Oneto", le admitió a Minuto de Cierre un funcionario de carrera, que hoy ocupa una responsabilidad importante en el Estado Nacional. 

Pero, lo que se supone un apoyo político puede ser un bumeran. Más allá del control de daños mediático y judicial, hasta ahora exitoso, ¿qué pasaría si al Gobierno Nacional le conviene un castigo ejemplar para tapar escándalos propios? Por ejemplo, el contrato firmado entre el primer mandatario argentino y el empresario cripto Hayden Davis, que provocó el enojo de Milei con el Grupo Clarín, difusor de la primicia y que espera aún la aprobación de la compra que hizo de Telefónica. Marcelo Porcel y las empresas de su familia serían candidatos a patos de la boda. 

 

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