18 de Octubre de 2022 - 20:21

Tombolini incluyó entre las licencias no automáticas a la fibra óptica, lo que puede frenar la expansión de Internet

A pesar de venir de la empresa estatal más ligada al sector de las telecomunicaciones, o quizás debido a las relaciones que cosechó en ARSAT, el secretario de Comercio incluyó a la fibra óptica entre las licencias no automáticas. Las mismas requieren 180 días de autorización para acceder a los dólares al tipo de cambio oficial. Enojo en el sector, que apunta al favorecimiento de la única empresa que ensambla -más que fabrica- fibra óptica en el país, a un precio 30% superior al de sus competidores.

En las empresas de telecomunicaciones, el sentimiento que más campea entre sus ejecutivos es el estupor. Por un factor objetivo: sin fibra óptica no podrán extender su red de clientes. Pero también por el factor sorpresa: la medida fue impulsada por un funcionario que intentó trabajar con ellos codo a codo durante algunos meses. Matías Tombolini, actual secretario de Comercio, llegó a ese cargo luego de ser titular de ARSAT, justamente la firma estatal encargada de extender la red de fibra óptica, y en consecuencia de telecomunicaciones, a lo largo y ancho de la Argentina.

A pesar de ello Tombolini castigó al sector, incluyendo en la Resolución 26/2022 de su secretaría, entre diversos productos que requieren autorización gubernamental para entrar al país, a la fibra óptica. Nada más y nada menos que un insumo sensible para mejorar la conectividad en el país: se usa para las redes que constituyen el tendido de los proveedores de Internet, y en los últimos años también para el último vínculo hasta el hogar u oficina del abonado, la llamada "última milla".

Con esta nueva disposición, para importar estos productos, quienes lo soliciten necesitarán una autorización del gobierno. Si logran la aprobación accederían al mercado cambiario, pero recién a los 180 días. Mientras tanto, necesitarán conseguir financiamiento para pagarle al proveedor, que es el verdadero objetivo de la resolución, para que los importadores no requieran dólares del Banco Central sino que se endeuden en el exterior. El tema ya fue desarrollado en una nota de La Nación: https://www.lanacion.com.ar/tecnologia/licencias-no-automaticas-la-importacion-de-fibra-optica-para-redes-de-internet-podria-verse-afectada-nid05102022/

 

Una empresa favorecida y muchas quejas

 

En la Argentina, sólo una compañía -de origen japonés- produce fibra óptica, por lo cual quedaría en situación de monopolio ante la imposibilidad de importar. Pero no se trata de una virtuosa sustitución de importaciones, ya que el insumo básico se importa, y al mismo -la fibra óptica en sí misma- sólo se le agrega el envoltorio que la protege.

Es decir, ni siquiera se trata de los celulares o televisores producidos en Tierra del Fuego, que se arman con kits importados pero tienen un mayor componente de mano de obra local. A esto apunta una de las críticas esgrimidas en el sector. “No dejan importar fibra o insumos de primera necesidad que no se fabrican en el país, pero ponen un “Ahora 30” para productos que llevan más de un 80% de insumos importados”, apuntó un operador de Internet. “No hay dólares para la fibra óptica, pero vamos a financiar con dólar oficial y además subsidiar la compra de televisores y otros productos”.

Los diferentes actores del sector, que vieron con buenos ojos la entrada de Tombolini a ARSAT, pero rápidamente se desilusionaron con sus comportamientos, dudan si atribuir la Resolución 26/2022 al error o la intencionalidad, ya que permitirá cimentar un monopolio. La decisión de la secretaría de Comercio Interior, según expresó un actor pyme de las telecomunicaciones, “pone en peligro el despliegue de la conectividad en todo el país pero especialmente en el interior, dónde somos las pymes quienes nos desplegamos en las pequeñas localidades. Por nuestro volumen económico, no podemos acceder a financiamiento extranjero de los proveedores. Es una medida riesgosa y complica a las empresas que más precisan de la fibra óptica en este momento, ante el aumento de demanda de conectividad derivado de la pandemia”.

Por otra parte, un experto del sector afirmó “hay una sola fábrica de fibra en la Argentina y es de capital extranjero. Siempre fue una de las más caras existentes, con esto quedará con el total del mercado en sus manos, además que por ser multinacional gira dividendos al exterior y no tiene la capacidad productiva para abastecer al mercado. No se puede interpretar esta medida desde otro punto de vista que no sea la falta de entendimiento del sector”. 

 

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