26 de Octubre de 2026 - 08:29

Contratos mineros y contactos políticos: los monjes negros que aparecen detrás de las promesas de acceso a las empresas

En San Juan, capital nacional del boom minero, Cristian Paredes, Juan Palazo y Gonzalo Berrondo son señalados públicamente como intermediarios que exhiben contactos y ofrecen llegada a una compañía minera. Con apodos de “wachiturro” del Conurbano bonaerense, “Chiquito”, “El Canadiense” y “El Picante” tienen vínculos políticos en un negocio tan sensible en la actualidad como son los contratos de obras y proveedores mineros: quiénes abren las puertas y cómo se consiguen esos contratos.

En el San Juan de Orrego, Perea y Martín, la promesa hasta ahora incumplida de trabajo alrededor de la minería convive con una pregunta incómoda: quiénes consiguen entrar al tan ansiado negocio minero. Para los proveedores y empresarios de servicios mineros locales, presentar una carpeta es apenas el comienzo. Del otro lado están las llamadas, las reuniones, los cafés, las referencias a políticos y funcionarios, las cotizaciones y los contratos. En el medio aparecen quiénes aseguran tener la llave, así emergen estos nombres ligados a la política y el gobierno actual.

La información a la cual accedió Minuto de Cierre señala que este grupo que se mueve entre empresas constructoras y servicios mineros, contactos con políticos del gobierno y personas vinculadas con una compañía minera. Sus integrantes ofrecen algo concreto: el acceso a los que deciden las contrataciones. Los nombres mencionados por distintas fuentes son Cristian “el Chiquito” Paredes, Juan “el canadiense” Palazo y Gonzalo “el Picante” Berrondo. Dueños de una exposición poco discreta y de una llamativa ostentación de impunidad: reuniones en cafés, citación a empresas mayoritariamente ligadas a constructoras pero también de proveedores, conversaciones telefónicas a viva voz que referencian precios, contratos, tiempos, detalles y contactos dentro de la empresa.

La influencia de la cual alardean se traduce en adjudicaciones concretas, exhibiendo públicamente el vínculo político de Cristian “el Chiqui” Paredes, dueño de la empresa de servicios mineros PARMAR SAS (https://parmarmining.com), quien es hijo de Hugo Paredes, conocido dirigente del entorno más cercano del vicegobernador Fabián Martín, asesor suyo en la Cámara de Diputados y con aspiraciones políticas en el municipio Iglesia. Hombre de confianza del vicegobernador que se encuentra de campaña política para ser intendente de ese departamento (¿será por tanto interés en la influencia que puede generar en las contrataciones con las mineras?). Esa vinculación política con el vicegobernador Fabián Martín es expuesta públicamente por el clan mencionado, referenciándola en su incidencia en las gestiones comerciales.

Paredes junto con Palazo, además tienen una consultora, que es la pantalla para hacer trabajos y mantener reuniones con empresarios, tanto de empresas locales como de otros puntos del país que se arriman con intenciones de concretar contratos en la minera, en cafés cercanos a una oficina ubicada en la zona de calles Entre Ríos y Rivadavia. Allí, circulan propuestas de contratación, precios y mensajes con contactos de la minera. El dato sensible es el origen de esa información, ya que en tiempos de sequía mileísta -más allá del discurso exitista de la minería y de Vaca Muerta- se trata de oportunidades que deberían estar disponibles para cualquier proveedor, pero que se manejan por un canal reservado.

A este grupo de tareas que se los conoce como “Los de Albardón”, por vivir todos en dicho departamento de San Juan. Suena como grupo folclórico pero en realidad son de negocios y lobby. A ellos se les suma otro enigmático por su pasado personaje, sobre todo por su pasado. Además, el que más alardea públicamente de sus contactos y que muestra como carta de presentación, este personaje es Gonzalo “el Picante” Berrondo, el tercer integrante del clan mencionado. Se presenta como operador de negocios y hace referencia a una persona concreta dentro de la compañía Vicuña para respaldar su capacidad de gestión, hasta da el nombre públicamente de su contacto.

El pasado de Berrondo es comentado por quienes lo conocen como extraño, vivía en México y de un día para otro salió “escapado” dejando todo atrás, hasta casas armadas. Su relato de los trabajos que hacía en Mëxico no se condice con lo que públicamente se conoce, y quienes lo tratan dicen que “habla demasiado”, se presenta a sí mismo como un “picante” y “operador” de negocios con la empresa y lo cierto es que sus referencias que aprovecha a hacer públicas cada vez que puede en todos los ámbitos donde se maneja son explícitas en relación a los nombres, contratos, oportunidades de negocios y detalles de contrataciones.

Un nuevo capítulo que se le suma el escándalo del clan Bastías y su vínculo con el ministro de minería Juan Pablo Perea, que dejó en claro la relación entre intereses privados y poder político en la minería de la provincia de San Juan, el gobernador Orrego ha tomado nota de todo, sin que hayan existido declaraciones al respecto y mucho menos cambios en el ministerio de minería. Los señalamientos sobre estos intermediarios abren otro frente, ahora apuntan al vicegobernador de la Provincia Fabián Martín.

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