Los dos nombres que Javier Milei nunca convirtió en enemigos en el Caso $Libra, y la incógnita sobre el destino de los u$s 100 millones
Hay dos preguntas que, ante el cierre judicial del caso $Libra, se vuelven todavía más evidente: ¿por qué Javier Milei nunca convirtió en enemigos públicos a Hayden Davis y su abogada Yanina Nicoletti? Además, ¿dónde están los u$s 100 millones que el joven empresario ofreció devolver?
Estas dos preguntas, tan claves como irresueltas, adquieren relevancia por el comportamiento del propio presidente. Ayer, después del sobreseimiento dictado por el juez Marcelo Martínez de Giorgi, Milei volvió a utilizar el caso para confrontar con periodistas a los que responsabilizó por la cobertura de $Libra. Nombró a Hugo Alconada Mon, Carlos Pagni, Paulino Rodrigues, Natalia Volosín y Luis Novaresio, a quienes calificó de “ensobrados” y “corruptos”, y sostuvo que la investigación había formado parte de una operación política y mediática contra su Gobierno. Apunte conceptual: menos Volosin, todos más cercanos ideológicamente a Milei que al kirchnerismo o peronismo, sin desmedro de sus calidades profesionales.
Pero, más allá de las diatribas exitistas del viernes 23 de octubre, hay dos nombres que nunca ingresaron en esa lista: Hayden Davis y Yanina Nicoletti. Y no son nombres marginales dentro de la historia $ Libra, sino centrales.
Davis estuvo en el centro del lanzamiento de $Libra y mantuvo contactos directos con el entorno presidencial antes y después de la publicación de Milei. De hecho, en febrero de 2025 se conoció que colaboradores directos del presidente continuaban comunicándose con él mientras el escándalo ya había estallado. Por esa misma época, Davis contrató a Nicoletti como abogada, que en forma exclusiva para Minuto de Cierre (https://www.minutodecierre.com/nota/2025-2-17-20-2-0-sobre-la-doble-vara-y-la-responsabilidad-del-presidente-de-defender-el-interes-publico-no-el-de-los-particulares) expresó no solo el peso profesional que tenía sobre sí, sino también “la extrema gravedad institucional (de la Causa $ Libra) que indudablemente tendrá repercusiones económicas, sociales y políticas”.
Con cierto candor u optimismo, Nicoletti -como abogada que es- creyó en ese momento que la Justicia argentina estaría a la altura de los acontecimientos, lo cual evidentemente no ocurrió, principalmente por la responsabilidad del fiscal Jorge Taiano pero también del juez Martínez de Giorgi. “A Taiano le dicen Colapinto. Puede frenar, acelerar o ir a fondo, pero nunca sabés dónde va a terminar”, bromea un conocido operador del Poder Judicial. Más allá de esto, la contratación de Nicoletti por parte de Davis fue descripta -acertadamente- por el diario La Nación (quizás el de mejor cobertura de la causa- como una posición que “marca distancias” entre el empresario y Milei.
Ese es el punto que suele perderse cuando se reconstruye retrospectivamente el caso. Cuando la crisis estalló, la explicación más sencilla consistía en colocar toda la responsabilidad sobre Davis. Y eso fue, en buena medida, lo que ocurrió en la discusión pública. Nicoletti hizo exactamente lo contrario: asumió la defensa de Davis, se colocó entre su cliente y el poder y sostuvo que la cuestión debía ser investigada judicialmente, incluyendo la actuación de quienes habían participado del proyecto desde el entorno presidencial.
Davis ofreció presentarse ante la Justicia y devolver u$s 100 millones
El 22 de febrero de 2025, mientras la presión pública continuaba concentrándose sobre Davis, Nicoletti anunció que su cliente se presentaría ante la Justicia argentina y que buscaría intervenir para identificar a los “verdaderos responsables” de lo ocurrido. No fue una posición diseñada para acompañar el relato oficial sobre el caso. Fue una defensa penal ejercida en un escenario políticamente adverso: mientras todos buscaban un responsable, la abogada de Davis sostenía que había que investigar. Minuto de Cierre advirtió sobre la importancia del rol de la abogada, que podría convertirse en un “Cisne Negro” para el relato libertario (https://www.minutodecierre.com/nota/2025-2-26-23-15-0-yanina-nicoletti-la-abogada-de-hayden-davis-puede-volverse-un-cisne-negro-para-el-relato-libertario).
Esa posición de Davis, activa y colaborativa, tuvo una consecuencia particularmente significativa. En aquellos días, mientras Nicoletti ejercía la defensa, el entorno presidencial continuaba intentando mantener abierto el contacto con Davis. La propia prensa registró la existencia de esas conversaciones y la tensión que generaba la intervención de su abogada. No se trataba solamente de quién llevaba una firma en un expediente. Se trataba de quién tenía acceso a Davis, quién podía hablar con él y bajo cuáles condiciones.
Nicoletti funcionó, en ese momento, como lo que efectivamente debía ser una defensa: un escudo. No entre Davis y la Justicia, sino entre su cliente y cualquier intento de utilizarlo para cerrar políticamente la crisis. Y esa diferencia es sustancial. La defensa tenía que proteger a Davis del poder y garantizar que cualquier información que aportara pudiera llegar a la Justicia por los canales correspondientes.
Es precisamente por eso que resulta llamativo que Milei nunca haya convertido a Yanina Nicoletti en adversaria pública. No lo hizo cuando asumió la defensa de Davis. No lo hizo cuando anunció que su cliente se presentaría ante la Justicia. No lo hizo cuando sostuvo que había que encontrar a los verdaderos responsables. Y tampoco lo hizo ahora, cuando el presidente volvió a hablar de $Libra y decidió confrontar nuevamente con periodistas que habían investigado el caso.
Milei tampoco atacó a Davis
Y este joven empresario, además, dejó una frase que vuelve imposible considerar irrelevante la cuestión patrimonial. Cuando se le preguntó qué ocurriría con los aproximadamente u$s 100 millones que habían quedado bajo su control después del lanzamiento, sostuvo que él era custodio, no propietario, y que no tomaría esos fondos para beneficio personal. En las primeras horas del escándalo llegó a describirlos como dinero “de la Argentina”.
La cuestión del dinero no quedó allí. En junio de 2025, La Nación informó que Davis había sondeado a la Justicia argentina para devolver aproximadamente u$s 100 millones y que esa propuesta no llegó a concretarse porque la Justicia estadounidense había congelado más de US$55 millones vinculados a esas cuentas.
Entonces aparece una segunda pregunta central, tan concreta como incómoda: “¿dónde están hoy esos US$100 millones?”.
La respuesta conocida hasta ahora es que los fondos terminaron vinculados a una estructura denominada Libra Trust. Investigaciones posteriores señalaron que el fideicomiso fue constituido en noviembre de 2025 y que administra los activos que quedaron de aquella operatoria. El propio administrador del Trust dijo que una parte del dinero comenzó a utilizarse para gastos legales y que pretenden destinar fondos a determinados damnificados, pero el monto actualmente disponible no fue revelado. También sostuvo que Davis ya no participa en la gobernanza del fideicomiso.
La cuestión es todavía más llamativa porque, cuando la Justicia argentina liberó los activos de Davis a fines de 2025, una resolución dejó constancia de la enorme diferencia entre el perjuicio denunciado por los damnificados en el expediente local y los aproximadamente u$s 100 millones que Davis había reconocido tener bajo su control.
Por eso, el interrogante patrimonial permanece aún después del sobreseimiento penal: “¿Quién controla hoy esos US$100 millones, cuál es exactamente su monto, quiénes son sus beneficiarios y bajo qué título jurídico se encuentran administrados?”. El cierre de la causa penal no responde esas preguntas.
Y allí vuelve a aparecer la otra pregunta, la política y comunicacional: si Davis fue una figura central del lanzamiento, si reconoció que tenía bajo su control fondos que dijo que no eran suyos, si intentó ofrecer su devolución a la Justicia argentina y si su primera defensa en la Argentina se plantó frente al entorno presidencial para impedir que su cliente fuera utilizado como el único responsable de la historia, ¿por qué Milei nunca lo convirtió en enemigo?
¿Y por qué tampoco atacó nunca a Yanina Nicoletti, precisamente la abogada que asumió su defensa cuando el costo público de hacerlo era mayor? No es necesario afirmar cuál fue la razón. Los hechos permiten formular la pregunta sin necesidad de responderla por anticipado.
Mientras Milei acaba de volver a individualizar públicamente a periodistas por haber investigado $Libra, Hayden Davis y Yanina Nicoletti continúan fuera de esa lista. Davis, pese a haber estado en el centro del lanzamiento y de haber hablado públicamente de los fondos. Nicoletti, pese a haber asumido su defensa cuando el relato dominante colocaba toda la responsabilidad sobre su cliente y a haber actuado como barrera profesional frente al poder.
Y ahora hay una pregunta adicional que ya no puede ser soslayada: Si aquellos u$s 100 millones eran, como sostuvo Davis, “de los argentinos”; ¿dónde están hoy?
NOTAS RELACIONADAS
