15 de Mayo de 2026 - 17:12

Trump y Xi Jinping cerraron una cumbre sin grandes avances comerciales ni definiciones sobre Taiwán

El presidente de Donald Trump concluyó este viernes su visita oficial a China sin anuncios contundentes en materia comercial ni compromisos concretos de Pekín respecto a la guerra con Irán, pese a los reiterados elogios que dedicó durante dos días a su par chino, Xi Jinping.

El viaje representó la primera visita de un presidente estadounidense a China desde el último paso de Trump por el país asiático en 2017 y tenía como principal objetivo obtener resultados tangibles que fortalecieran la posición política del mandatario republicano antes de las elecciones legislativas de medio término de noviembre.

Aunque Trump y su equipo aseguraron que China aceptó comprar 200 aviones de Boeing, con posibilidades de ampliar el pedido, además de más de 10.000 millones de dólares en productos agrícolas, energía y dispositivos médicos, se difundieron pocos detalles concretos sobre esos entendimientos. Del lado chino, además, las autoridades evitaron confirmar públicamente los compromisos anunciados por Washington.

Durante el vuelo de regreso a Estados Unidos a bordo del Air Force One, Trump sostuvo que no hubo conversaciones sobre los aranceles estadounidenses aplicados a las importaciones chinas. Sí indicó que ambos gobiernos dialogaron sobre la venta de chips avanzados producidos por compañías como Nvidia y afirmó que las dos economías estarán “haciendo mucho comercio”.

“Nuestros agricultores van a estar muy contentos”, aseguró el mandatario estadounidense, aunque evitó brindar precisiones.

Estados Unidos y China buscan estabilidad en una relación cada vez más tensa

La cumbre fue observada a nivel internacional como una instancia clave para el vínculo entre Estados Unidos y China, dos potencias enfrentadas geopolíticamente pero profundamente conectadas por una de las relaciones comerciales más importantes del planeta, con cientos de miles de millones de dólares en intercambio anual de bienes y servicios.

Trump viene cuestionando desde hace años lo que considera prácticas comerciales desleales de China y ha insistido en que Pekín incremente las compras de productos estadounidenses, mientras mantiene apertura a determinadas inversiones chinas.

Sin embargo, incluso si los acuerdos anunciados le permiten al republicano presentarse como un negociador exitoso, especialistas consideran improbable que modifiquen el deterioro estructural de la relación bilateral.

Pese a ello, Trump se mostró optimista durante toda la visita. En un encuentro informal junto a Xi en un jardín de Pekín, llegó a definir el viaje como “una visita increíble”.

“Creo que han surgido muchas cosas buenas de esto”, señaló Trump. “Hemos hecho algunos acuerdos comerciales fantásticos, realmente para ambos países”, destacó el mandatario.

Desde China, en cambio, predominó un tono mucho más moderado. El portavoz de la Cancillería china, Guo Jiakun, evitó confirmar la compra de aviones Boeing o de mayores volúmenes de productos agrícolas estadounidenses y se limitó a señalar que Pekín estaba dispuesto a trabajar con Washington “para implementar el importante consenso alcanzado por los dos jefes de Estado”.

Stephen Olson, exnegociador comercial estadounidense, consideró que “no se esperaban grandes avances y no se lograron, pero ambos países obtuvieron lo que necesitaban de esta cumbre: un poco más de estabilidad”.

Según Olson, Trump logró mostrar acuerdos que puede exhibir como “logros” económicos, mientras que Xi aprovechó el encuentro para posicionar a China “como un competidor paritario pleno de Estados Unidos, un país que no necesita arrodillarse ante las demandas estadounidenses”.

Funcionarios estadounidenses informaron además que ambos países comenzarán a establecer una nueva “Junta de Comercio” destinada a supervisar la actividad bilateral, un mecanismo que implicaría una reducción de aranceles sobre alrededor de 30.000 millones de dólares en productos.

El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, afirmó en declaraciones a Bloomberg News que esperaba que China amplíe sus compras de productos agrícolas estadounidenses, además del acuerdo vigente por tres años para adquirir 25 millones de toneladas métricas de soja anuales. También confirmó que Pekín renovó licencias de exportación para frigoríficos estadounidenses, habilitando nuevamente la venta de carne vacuna al mercado chino.

No obstante, desde Washington insistieron en que el comercio bilateral debería concentrarse en sectores menos sensibles y evitar áreas vinculadas al fortalecimiento tecnológico o militar chino.

Taiwán, Irán y los límites de la relación bilateral

Uno de los temas más delicados de la reunión fue la situación de Taiwan. Aunque la cumbre estuvo rodeada de ceremonias y gestos diplomáticos, Xi le transmitió a Trump su preocupación por cualquier movimiento estadounidense respecto a la isla, a la que China considera parte de su territorio.

De regreso a Washington, Trump reveló que Xi manifestó su rechazo a la independencia taiwanesa.

“Lo escuché. No hice ningún comentario (…) Tampoco asumí ningún compromiso en ningún sentido”, afirmó el mandatario estadounidense.

Trump agregó que tomará próximamente una decisión sobre una venta de armas pendiente a Taiwán, luego de dialogar con “la persona que ahora mismo está (…) dirigiendo Taiwán”, aunque no quedó claro si se refería al presidente taiwanés Lai Ching-te.

Una eventual conversación directa entre un presidente estadounidense y el líder taiwanés sería inédita desde que Washington reconoció oficialmente a Pekín en 1979 y podría generar una fuerte reacción del gobierno chino.

Consultado sobre una posible intervención militar estadounidense si China avanzara sobre Taiwán, Trump evitó responder de forma concreta, manteniendo la tradicional política de “ambigüedad estratégica” que históricamente sostiene Washington.

Esa doctrina implica que Estados Unidos garantiza que Taiwán tenga medios para defenderse, aunque no especifica hasta qué punto intervendría militarmente ante un eventual conflicto con China.

Por otra parte, Pekín informó que ambos mandatarios acordaron avanzar hacia “una relación China-Estados Unidos constructiva de estabilidad estratégica”, un esquema que, según la Cancillería china, buscará ordenar los vínculos durante el resto del mandato presidencial de Trump y se basará en cooperación, competencia controlada y manejo de diferencias.

En paralelo, ambos líderes también abordaron la situación de Irán. Trump aseguró que coincidieron en la necesidad de evitar que Teherán acceda a armas nucleares.

“Sentimos algo muy parecido sobre cómo queremos que esto termine”, dijo Trump junto a Xi. “No queremos que tengan un arma nuclear”, agregó.

Funcionarios de la Casa Blanca señalaron además que Xi manifestó su rechazo a eventuales peajes para los buques que atraviesen el estrecho, mientras que Trump aclaró posteriormente que no solicitó “ningún favor” a China respecto al conflicto con Irán.

En el plano comercial, el acuerdo más promocionado terminó generando dudas en los mercados. Las acciones de Boeing retrocedieron 4% luego de que Trump anunciara la compra de 200 aeronaves por parte de China, una cifra considerablemente menor a los aproximadamente 500 aviones que, según fuentes consultadas por Reuters, se encontraban originalmente en discusión.

Más tarde, el mandatario afirmó que el pedido podría ampliarse hasta 750 unidades “si hacen un buen trabajo con los 200”.

Sin embargo, tampoco hubo avances concretos sobre la venta de chips avanzados de inteligencia artificial H200 de Nvidia al mercado chino, pese a la participación de último momento del CEO de la empresa, Jensen Huang, en la gira oficial.

Agencias AP, Reuters y diario The New York Times.

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