El sabotaje interno de un hombre de Daniel Tillard en el Banco Nación
Luego de que el Banco Nación acreditara por “error” $700.000 en las cuentas de empleados estatales y avanzara posteriormente con el descuento de esos fondos, el sitio Mosca reveló que el episodio no habría sido producto de una equivocación administrativa, sino el resultado de un presunto sabotaje interno atribuido a una persona del entorno del presidente de la entidad, Daniel Tillard, en el marco de una estrategia orientada a impulsar la privatización del banco.
Según pudo reconstruir Mosca, desde el gremio La Bancaria sostienen que se trataría de una maniobra destinada a utilizar el dinero de los trabajadores, con el objetivo de generar malestar social y direccionar la responsabilidad hacia los empleados, allanando el camino a un eventual proceso de privatización.
En ese contexto, el medio consignó que Javier Santolia, subgerente general de Tecnología, habría sido quien generó un batch de acreditación por rendimiento de cuentas sueldo a clientes, una operatoria que derivó en un quebranto considerado irrecuperable.
Una fuente cercana al caso confirmó a este medio que “la hipótesis de sabotaje cobra mayor verosimilitud a medida que transcurren las horas”, y explicó que “corren un proceso de devengamiento de intereses y hacerlo al 20% diario en lugar del 20% TNA (tasa nominal anual) no tiene justificación desde el lado del error involuntario”.
De acuerdo con la información recabada, Santolia —quien responde directamente a Tillard— aparece vinculado de manera directa con el episodio irregular. Meses atrás, el funcionario descentralizó el Área de Tecnología (ex Sistemas), desplazando al personal histórico con experiencia técnica y avanzando en la subcontratación de empresas de servicios eventuales, que incorporaron trabajadores fuera de convenio y con salarios bajos. Mosca indicó que algunas de estas firmas podrían haberse prestado a un sabotaje.
En paralelo, dentro del Banco Nación se menciona que el contador Claudio Gustavo Scarso y su colaboradora directa, la contadora Silvia Dandrea, habrían tenido conocimiento previo de la ejecución del procedimiento. Mientras tanto, la entidad continúa con el proceso de control de datos y la cuantificación del quebranto, en un contexto marcado por el impacto reputacional que generó el episodio.
El hecho se produjo en momentos en que el Banco Nación había resultado adjudicatario de diversas licitaciones para el pago de haberes a organismos y jurisdicciones del Sector Público no Financiero, una situación que colisionó con los intereses del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quien impugnó a la entidad como agente pagador dentro de la cartera que conduce.
Finalmente, en el entorno de las nuevas autoridades del banco se advierte sobre la existencia de un grupo de “empleados infieles” que buscarían debilitar el rol institucional del Nación, con acuerdos cerrados para incorporarse a un banco competidor.
NOTAS RELACIONADAS
