Trump y Milei negocian un acuerdo para que Argentina reciba deportados de Estados Unidos
El gobierno de Javier Milei mantiene conversaciones avanzadas con la administración de Donald Trump para firmar un acuerdo que habilitaría a Estados Unidos a deportar a la Argentina inmigrantes provenientes de otros países. La información surge de dos fuentes con conocimiento directo de las negociaciones y de documentos oficiales del gobierno estadounidense a los que accedió The New York Times.
Las tratativas se desarrollan en paralelo a un endurecimiento de la política migratoria impulsada por Washington, que en las últimas semanas desplegó un operativo de deportaciones de gran escala. Esa estrategia incluyó el envío de agentes migratorios a distintas ciudades y, según trascendió, derivó en episodios con consecuencias fatales.
Un acuerdo reservado entre Buenos Aires y Washington
Según las fuentes citadas por el medio estadounidense, el entendimiento aún no fue formalizado, aunque las conversaciones se encuentran en una etapa avanzada. Las personas que detallaron el contenido de las negociaciones hablaron bajo condición de anonimato, dado que se trata de contactos confidenciales entre ambos gobiernos.
De concretarse, el acuerdo permitiría que Estados Unidos envíe a la Argentina inmigrantes de terceros países, es decir, personas que no poseen ciudadanía argentina. Se trata de un mecanismo que ya fue explorado por la administración Trump con otros Estados, en el marco de su estrategia para acelerar las expulsiones.
Deportaciones masivas y el giro migratorio del Gobierno
Las negociaciones con la Argentina se inscriben dentro de una política más amplia del gobierno estadounidense, que en el último tiempo intensificó el uso de acuerdos de deportación con “terceros países” para avanzar con su campaña de deportaciones masivas. Este tipo de convenios apunta, por un lado, a generar un efecto disuasorio frente a los cruces irregulares hacia Estados Unidos y, por otro, a facilitar la expulsión de personas hacia destinos alternativos cuando resulta complejo devolverlas a sus países de origen, ya sea por la falta de relaciones diplomáticas o por dificultades para obtener la documentación necesaria.
El diálogo con Washington coincide, además, con un cambio en el enfoque migratorio del gobierno argentino. Desde la asunción de Milei, la gestión nacional endureció su discurso sobre inmigración. En ese contexto, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, afirmó días atrás que su cartera alcanzó niveles récord de expulsiones.
La negociación con la administración Trump expone el alineamiento del gobierno ultraderechista con las iniciativas impulsadas desde la Casa Blanca, sin que hasta el momento se conozcan evaluaciones públicas sobre los recursos disponibles, los riesgos involucrados o la capacidad operativa de la Argentina para absorber deportaciones de personas extranjeras.
Por ahora, el acuerdo continúa en discusión y los términos finales del eventual entendimiento permanecen bajo estricta reserva.
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