Cristóbal López suma otra denuncia, por evasión con las tragamonedas
Elisa Carrió ampliará la denuncia contra Cristóbal López por evadir más de $15 millones con las máquinas tragamonedas del Hipódromo y del Casino Flotante.
La diputada Elisa Carrió y el legislador porteño Maximiliano Ferraro ampliarán en los próximos días la denuncia por asociación ilícita, presentada en 2008 y que tramita el juez Julián Ercolini, contra el empresario Cristóbal López; la gobernadora de Santa Cruz, Alicia Kirchner; el ex responsable de la AFIP, Ricardo Echegaray, y el ex presidente de Lotería Nacional Roberto Armando López.
La ampliación de la primera denuncia presentada por Carrió contra la gestión kirchnerista será ampliada a partir de auditoría oficial que demostró la falta de control de Lotería sobre las tragamonedas del Hipódromo de Palermo y el casino flotante de Puerto Madero, propiedad de López y Federico De Achával. "Esta información confirma lo que venimos denunciando desde 2014, Cristóbal López era parte de una lógica ilícita que involucra a Néstor y Cristina Kirchner y contó con el visto bueno del Instituto del juego de la Ciudad de Buenos Aires”, apuntó Ferraro.
“Está claro que el control online no era deficiente, sino que tenía una lógica que permitió por más de 10 años un robo continuo y millonario, así es que hoy Cristóbal López le debe la Ciudad más de $4.500 millones. Si nosotros tomamos lo que López pagó en el 2014, que fueron 270 millones por esas 300 máquinas que estaban fuera de control, evadió más de $ 15 millones”, denunció el legislador.
“Esto es una estafa y robo por donde se lo mire. El reciente informe de la Auditoria demuestra que el empresario kirchnerista es juez y parte, controlador y controlado, de un negocio millonario", agregó Ferraro, que en abril de 2014 presentó la primera denuncia por falta de las máquinas tragamonedas de López y Achával, cerrada por el juez Rodolfo Canicoba Corral en diciembre de ese año.
La auditoría de la AGN determinó que Lotería no controló a los contadores de más de 300 máquinas tragamonedas instaladas los barcos de Puerto Madero y que la mayoría carecían de un sistema de energía ininterrumpida, por lo que se alteraban los algoritmos del curso de las jugadas.
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