07 de Septiembre de 2026 - 11:50

RefiPampa está en un declive que parece vaciamiento: deuda concursal equivalente a medio año de facturación, cheques sin fondo rechazados y entrega de las estaciones de servicio

La refinadora que conduce César Castillo, socia además de una compañía estatal de La Pampa, está en situación crítica. La deuda verificada en el concurso de acreedores parece impagable, suma casi $ 30.000 millones irrecuperables en bancos y casi $ 12.000 millones de cheques rechazados. Las estaciones de servicio Voy, que mostraron el crecimiento de la marca, hoy se perdieron (o alquilaron) a manos del GNC sin bandera, como muestra la foto de esta nota.

La petrolera RefiPampa, que supo construir la refinería más nueva del país (aunque de pequeño porte), parece haber entrado en un declive irreversible, que algunos consideran vaciamiento intencional. Sobre todo, porque cada vez que se le acerca un oferente, finalmente César Castillo busca excusas o argumentos para no avanzar en la negociación. “Se sienta con vos, parece todo encaminado a un acuerdo, y luego no quiere vender. Además, sigue la lógica de empresas pobres y empresarios ricos típica de la Argentina, quizás por eso no quiere vender”, admitió ante Minuto de Cierre -en estricto off the record- un empresario que participó de este tipo de negociaciones infructuosas.

La imagen de esa decadencia, que ilustra esta nota, es la emblemática -aunque hoy esté más de moda el término icónico- estación de servicio ubicada en Avenida Rivadavia y General Urquiza, pleno barrio de Once (formalmente Balvanera). Le otorgó a RefiPampa, a través de la marca Voy, facturación y visibilidad. Además, los datos del concurso y facturación son más que elocuentes sobre el declive de la compañía. Los primeros, verificados por el juez Carlos Bonino en julio pasado, dan cuenta de $ 80.000 millones con 110 acreedores, entre ellos la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA, ex AFIP, más de $ 22.000 millones), Phoenix Global Resources ($ 14.000 millones) y el Banco de la Nación Argentina (más de $ 8.550 millones). La petrolera también dejó un tendal en la provincia que le permitió -desembolsos mediantes- hacer la refinería: Rentas de La Pampa (más de $ 4.510 millones), su accionista con el 20%, la estatal Pampetrol ($ 3.330 millones) o el Ente Provincial del Río Colorado ($ 93 millones), entre otros.

Pero lo preocupante no es sólo esa foto, sino la película. Nueve meses antes, cuando RefiPampa pidió entrar al concurso preventivo de acreedores, buscaba acordar con sus acreedores un nuevo cronograma de cancelación de cheques por $ 5.500 millones. Muy lejos de la deuda verificada que, nueve meses después se multiplicó casi 15 veces, llegando a $ 80.000 millones.

En la actualidad, según la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA), los cheques rechazados llegan a casi $ 12.000 millones, en todos los casos por el mismo motivo: “Sin Fondos”. Como si ello no fuera suficiente la deuda total registrada por la misma Central de Deudores, asciende a más de $ 29.500 millones. En todos los casos con calificación 4 (alto riesgo de insolvencia) o 5 (irrecuperable). Lo más sorprendente de todo: a pesar de ello, según el último balance semestral presentado, RefiPampa sigue distribuyendo ganancias entre sus accionistas.

 

 

Facturación en retroceso, cambio de accionistas y reparto de ganancias

 

La facturación de la empresa, según el último balance semestral, bajó más del 50%. En el período de seis meses, cerrado al 31 de marzo de este año, facturó $ 93,5 millones, mientras que durante el mismo período, un año atrás (octubre del 2024 a marzo del 2025), los “ingresos netos por ventas y servicios” fueron más del doble: casi $ 196 millones. Una muestra clara del retroceso de la empresa.

El “resultado operativo” también fue desfavorable: RefiPampa perdió $ 910,6 millones al 31 de marzo de este año (contando los últimos seis meses), cuando en el mismo período un año la ganancia había sido de $ 9.563 millones. Un retroceso de $ 10.473 millones de un año al otro. Sin embargo, mediante ganancias financieras, el resultado final fue de $ 11.166 millones a favor (octubre 2025-marzo 2026), aunque un año antes había sido casi el triple.

Por otra parte, hay dos factores estructurales que preocupan a los acreedores de RefiPampa, aunque no se sabe si al juez del concurso -Carlos Bonino- también. Por un lado, que gran parte de los acreedores verificados son accionistas: la estatal provincial Pampetrol Sapem S.A. (tiene el 20% y le debe más de $ 3.300 millones) y All Road S.A. (casi $ 6.300 millones).  

Por otra parte, en el balance citado -a marzo de este año- se admite una “reorganización societaria de accionistas” que parece dejar todo en manos de César Castillo, el mismo dueño y CEO que llevó a la empresa a la situación actual. En ese balance que los accionistas originales Cereales Don Nino S.A. (titular del 29% de las acciones de Refi Pampa S.A.), All Road S.A. (14% de las acciones) y Desierto S.A. (12% de las acciones) celebraron un “compromiso previo de escisión-fusión con Sinchicuna S.A.” para llevar adelante un “proceso de reorganización societaria consistentes con la escisión de activos, pasivos, derechos y obligaciones”.

Sinchicuna S.A. pertenece a César Castillo y Ladislao Castillo. Por ello, la versión más extendida es que los viejos accionistas de RefiPampa dejaron todo en manos de los Castillo, o “abandonaron la empresa, con la cual no quiere saber nada más, excepto cobrar sus deudas”, según señalan algunas fuentes. En el medio de ello, el negocio de la empresa se sigue achicando, mientras que su creador, al estilo Domingo Cavallo respecto a la Convertibilidad, parece que terminará siendo también su enterrador.

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