08 de Octubre de 2026 - 11:32

Conflicto entre vecinos: cuando la seguridad de un barrio cerrado “tapa” la conducta dolosa de un menor y dificulta el accionar de la Justicia

El caso, con graves consecuencias -factura de pelvis y traumatismo de cráneo-, ocurrió en el barrio cerrado Haras Santa María, de Pilar. Un menor de 14 años atropelló a su vecino de 56, que además estaban con su hijo menor. La conducta del supuesto victimario, que estaba arriba de un cuatriciclo, había ocasionado quejas anteriormente. Además, según la Ley Nacional de Tránsito, la conducción de un vehículo semejante exige licencia, que por edad no puede tener. El consorcio de propietarios y la empresa de seguridad -Securion, ex Securitas- fueron avisados de hechos similares pero no activaron mecanismos de prevención.

Los countries y barrios cerrados, pensados como un espacio de seguridad en relación al “afuera”, muchas veces logran eso pero con conflictos internos. Un menor que conduce borracho y sin licencia el automóvil de su padre; una mujer asesinada en su propio hogar (el famoso caso de María Marta García Belsunce); o algunos robos importantes; pueden ser parte de esta lógica.

Sin embargo, la sorpresa de los vecinos, copropietarios o consorcistas, es mayor cuando ocurre una desgracia que podría haberse evitado. Ese es el caso, según documentos y testimonios que recogió Minuto de Cierre, de un adolescente de 14 años que, arriba de un cuatriciclo -y a toda velocidad- atropelló a su vecino de 56; con la suerte que salió ileso su hijo de 12, o la desgracia que haya presenciado el evento, según se mida.

Esto ocurrió el sábado 3 de octubre en el barrio privado Haras Santa María, uno de los más cotizados de Loma Verde, Municipio de Escobar. Con dos agravantes. Uno, que el menor emprendió una huida que incluyó atravesar el campo de golf a toda velocidad. El otro, que su imprudencia viene de larga data. En reiteradas ocasiones, durante los últimos meses, los vecinos se quejaron de este comportamiento -hasta entonces sin víctimas- sin que el consorcio de propietarios o la empresa de seguridad hayan promovido una prevención activa.

La empresa de seguridad hizo después la denuncia a la policía; pero no realizó ninguna actividad preventiva, ni siquiera de diálogo, frente a los reiterados hechos de este tipo, previo al que terminó con graves consecuencias. La comisión directiva del barrio cerrado había recibido cartas documentos por adolescentes en cuatriciclos a toda velocidad. “No negaron el problema, pero se escudaron en que un sumario no podía hacerse de forma inmediata”, cuenta una vecina del barrio. “Después pasó lo de nuestro vecino, pero no fue un caso aislado”, agrega.

Las consecuencias fueron muy graves para el atropellado. Y la velocidad tal, que perdió el conocimiento tras el hecho. Lo llevaron al Hospital de Escobar y lo derivaron a una clínica de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde sigue internado. El desmayo es porque sufrió traumatismos de cráneo y de rostro. Además, tiene fracturas en la pelvis (sacro, pubis e isquion) con sangrado interno. Su hijo de 12 años vio todo, con las consecuencias psicológicas o psiquiátricas del caso.

 

Una desgracia evitable: inacción y complicidad

 

Según el testimonio de la familia de la víctima, antes del hecho fatal, el joven e ilegal conductor -no tiene licencia para el cuatriciclo- fue advertido con señas para que bajara la velocidad. No sólo aceleró, sino que tras llevarse puesto al hombre de 56 años, emprendió una huida a campo traviesa por la cancha de golf. Horas más tarde, cuando todo Haras Santa María estaba conmovida por el suceso, no tuvo más alternativa que dar la cara.

La indignación del hombre y la familia afectados se debe a que no se trató de un hecho aislado, especialmente con ese joven. Videos y fotos de vecinos, que serían presentados como prueba judicial, muestran al adolescente de 14 años en ese mismo cuatriciclo a alta velocidad, sin casco, con otra menor a bordo y hasta cruzando la cancha de golf. Una cámara de seguridad lo registró días antes, el 1° de octubre.

En junio, un vecino intimó por carta documento a la administración del barrio para que prohibiera que los menores manejaran cuatriciclos y motos. Advirtió que la responsabilidad por cualquier accidente iba a ser de la administración. La respuesta fue rechazar el reclamo y pedirle que se abstuviera de hacer «reclamos infundados». Tres meses después, ocurrió la desgracia que podría haberse evitado.

Al igual que la administración, la empresa de seguridad también pecó de inacción. Es una firma grande, que además está en expansión corporativa, comprando otras: Securion, ex Securitas. No hizo nada para evitar el hecho, a pesar de las advertencias; pero sí después realizó la denuncia ante la Policía Bonaerense. Según Patricia Sokolowski, que representa al damnificado a través del estudio jurídico Punto de Ley, la empresa de seguridad del barrio no le entregó a la familia las actas ni los registros de lo ocurrido, y el cuatriciclo se retiró del lugar sin pericias.

La causa por lesiones graves está en la Unidad Funcional de Instrucción de Menores N° 1 de Zárate-Campana. Además, la Policía de la Provincia de Buenos Aires actuó de oficio después del hecho. El menor y supuesto victimario tendrá consecuencias inmediatas. Entre otras cosas, porque según la Ley Nacional de Tránsito, un cuatriciclo es un vehículo automotor. Es decir, exige licencia de conductor, que un chico de 14 años no puede tener, y seguro obligatorio.

 

Comentarios