06 de Octubre de 2021 - 07:36

Sin quórum: Fracasó la sesión por la Ley de etiquetado frontal

El proyecto de Ley debía ser tratado ayer al mediodía en la Cámara de Diputados en una sesión especial  que había sido convocada por el Frente de Todos, pero el oficialismo no consiguió el quórum, lo que destapó una nueva pelea con la oposición y el tratamiento de la Ley de Etiquetado Frontal de Alimentos quedó nuevamente postergado.

El oficialismo bajó al recinto y convocó a sentarse a los legisladores presentes, pero reunió a 122 legisladores y quedó a siete del número de 129 legisladores presentes para iniciar el debate, en medio de duras críticas a la oposición.

El interbloque de Juntos por el Cambio fue a la reunión de Labor Parlamentaria con la propuesta de negociar el quórum con el oficialismo “consensuando” el temario para el día de hoy “pero incorporando el tratamiento de la ley de promoción ovina junto al emplazamiento de las comisiones para que, en el transcurso de las próximas dos semanas, se inicie el debate de las leyes de boleta única, reforma de la ley de alquileres, emergencia educativa y el Presupuesto 2022.

En el oficialismo no aceptaron y Juntos por el Cambio decidió no bajar al recinto a debatir. La Ley de Etiquetado Frontal, en diciembre de 2021, perdería estado parlamentario.

Ley de Etiquetado

Según el proyecto, los alimentos y bebidas analcohólicas deben incluir en la cara principal un sello de advertencia indeleble que advierta si el producto tiene:

"Exceso en azúcares"

"Exceso en sodio"

"Exceso en grasas saturadas"

"Exceso en grasas totales"

"Exceso en calorías"

La Ley, precisa además cómo es el sello ubicado en la parte delantera de los empaques de alimentos y bebidas: Forma octogonal, color negro, con borde y letras de color blanco en mayúsculas y su tamaño no podrá ser inferior al 5% de la superficie de la cara principal del envase

Recordemos que la iniciativa recibió media sanción en la Cámara de Senadores a finales de octubre del año pasado, con 64 votos a favor y 3 en contra.

Prohibiciones

El texto del proyecto establece una serie de prohibiciones. En primer lugar, prohíbe que los alimentos y bebidas analcohólicas que contengan algún sello de advertencia incorporen en sus envases información nutricional complementaria, logos o frases con el patrocinio o avales de sociedades científicas o asociaciones civiles.

Además, prohíbe toda forma de publicidad, promoción y patrocinio de los alimentos y bebidas analcohólicas envasados con al menos un sello de advertencia que esté dirigida especialmente a niños, niñas y adolescentes, ya que según la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud, realizada en 2018, en Argentina el porcentaje de niñes de 0 a 5 años con exceso de peso es del 13,6%.

También se prohíbe resaltar declaraciones nutricionales complementarias que destaquen cualidades positivas y/o nutritivas de los productos.

Por otro lado, se prohíbe incluir personajes infantiles, animaciones, dibujos animados, celebridades, deportistas o mascotas, elementos interactivos, la entrega o promesa de entrega de obsequios, premios, regalos, accesorios, adhesivos, juegos, descargas digitales, o cualquier otro elemento, como así también la participación o promesa de participación en concursos, juegos, eventos deportivos, musicales, teatrales o culturales.

Finalmente, se prohíbe la promoción o entrega a título gratuito para este tipo de alimentos.

Otras propuestas

Promover la inclusión de actividades didácticas y de políticas que establezcan los contenidos mínimos de educación alimentaria nutricional en los establecimientos educativos de nivel inicial, primario y secundario del país.

La iniciativa, además, determina que los alimentos y bebidas analcohólicas que contengan al menos un sello de advertencia no pueden ser ofrecidos, comercializados, publicitados, promocionados o patrocinados en los establecimientos educativos del Sistema Educativo Nacional.

A su vez, la norma dice que el Estado nacional deberá priorizar las contrataciones de los alimentos y bebidas analcohólicas que no cuenten con sellos de advertencia.

Asimismo, se encomienda al Poder Ejecutivo la reformulación del texto del Código Alimentario Argentino a efectos de adecuar sus disposiciones a la presente ley.

A favor y en contra

La iniciativa es apoyada tanto por actores locales que militan la alimentación saludable como por organismos internacionales, entre ellos la Organización Panamericana de la Salud (OPS), UNICEF y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Asimismo, la cocinera Narda Lepes, quien impulsó públicamente la ley de Etiquetado Frontal de alimentos, aseguró que si no se trata y aprueba la ley es porque "importa más el lobby que la salud pública y lo que comen los chicos en los comedores de nuestro país".

"Hay que ser muy caradura y tener el corazón muy frío para no ir (a la sesión) o votar en contra de esta ley", enfatizó Lepes en diálogo con Radio Nacional.

Los principales actores en contra del proyecto de ley provienen de la industria alimenticia. Por ejemplo, la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal), el Centro de la Industria Lechera (CIL) y la Cámara Azucarera Argentina.

Otros modelos de etiquetado en el mundo

El proyecto de Ley sobre Etiquetado Frontal de Alimentos de Argentina replica esquemas similares que ya se aplican en otros países como Chile (2016), Uruguay (2018), Perú (2019) y México (2020).

En otros países como Estados Unidos, Costa Rica y Tailandia, se implementa otro esquema desarrollado por la propia industria alimentaria que se enfoca los nutrientes:  el sistema de "Guías Diarias de Alimentación" considera la composición nutricional de los alimentos (grasas, sodio, azúcar, entre otros) e informa qué porcentaje recomendado de consumo diario se incluye en una porción o producto.

De este esquema se desprende el modelo de "semáforo": además del porcentaje, se utiliza un sistema de colores que identifica las categorías baja (verde), medio (amarillo) y alta (rojo) en cada nutriente. El "semáforo simplificado", que se implementó en Ecuador (2014) y Bolivia (2017), incluye la señalización con colores, sin especificar valores diarios recomendados, valores absolutos o porcentajes.

También hay otros sistemas que incorporan el "etiquetado de resumen", un puntaje o evaluación global de los alimentos a partir de su composición, sin incluir detalles o valores absolutos. Entre ellos se encuentra el "Health Star Rating", que califica los productos según una escala de estrellas (Australia y Nueva Zelanda), el sistema de "Cerradura" (Suecia y Dinamarca) o el "Nutriscore", que califica a los alimentos con una escala de A a E, similar al que se implementa localmente con los electrodomésticos y la eficiencia energética.

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