El acertijo de la inflación
No hay emisión monetaria. Hace más de 6 meses la Base Monetaria luce estática. No hay déficit fiscal, por el contrario, hay superávit primario. El dólar baja en su cotización. Sin embargo, la inflación sube en Argentina. A continuación, las principales explicaciones de un fenómeno singular. ¿Hasta que valor podría seguir bajando el dólar? Dependerá del proceso inverso a la dolarización preeleccionaría que hicieron los inversores (40 % del M2). Hay quienes sostiene que podría volver a $ 1350.
Por Marco Esdrás
La inflación en Argentina no es un proceso estrictamente monetario. Eso quedo patente. La autoridad monetaria nunca financia el déficit con emisión y, pese a ello, hay inflación. Quienes abonaban la tesis del rezago de la política monetaria (período que tarda en impactar la política monetaria en el IPC, según los expertos promedia los 18 meses), también perdieron su apuesta para la realidad argentina. Entonces, si la causa de la inflación argentina no responde a eventos monetarios, al menos en un 100 %, habrá que encontrar el resto de las causales. En los libros de texto enseñan que pueden ser inflación de costos, inflación importada o inflación estructural (por citar algunas escuelas). Más allá de las teorías, en Argentina se vislumbra una inercia inflacionaria patrocinada por la puja distributiva, por los formadores de precios y por cierta inconducta de los consumidores de no reprimir a quienes exponen precios exagerados.
¿Hasta donde puede bajar el dólar que cada vez se aleja más del techo de banda?
El BCRA compra divisas y para neutralizar los pesos expulsados (lo que antes llamaban "esterilizar") ahora venden bonos dólar linked y absorbe así los pesos excedentes.
Pero el esquema va más allá de las compras tradicionales en el MULC. La estrategia del BCRA combina dos instrumentos: por un lado, operaciones de compra en bloque por fuera del mercado visible, que permiten sumar divisas sin generar impacto directo en la cotización; por otro, la venta acelerada de bonos atados al tipo de cambio oficial (conocidos como dólar linked) para absorber los pesos emitidos por esas operaciones.
El funcionamiento del esquema resulta relativamente sencillo en su diseño pero sofisticado en su ejecución. El BCRA ofrece bonos dólar linked a los bancos a un tipo de cambio implícito inferior al oficial. Por ejemplo, mientras el tipo de cambio de referencia cotiza a $1.472, los bonos se venden con una cotización implícita de $1.448. Esta diferencia genera un incentivo claro: los bancos venden sus dólares al tipo de cambio oficial y con los pesos recibidos compran los títulos de corto plazo atados al dólar que les ofrece el Gobierno a un precio más conveniente
La estrategia no está exenta de controversias ni de costos potenciales. Al ofrecer coberturas cambiarias a precios reducidos, el Banco Central traslada parte del riesgo cambiario a su propio balance, lo que convierte a estos instrumentos en un pasivo contingente que podría generar pérdidas si el tipo de cambio oficial se ajusta más adelante.
Además, el aumento del stock de instrumentos dólar linked y la escasez de liquidez mantienen tensionadas las tasas de corto plazo. La última licitación del Tesoro no dejó excedentes significativos de pesos, un dato que agrega presión al esquema en un escenario donde la inflación mostró en los últimos meses señales de interrupción en su proceso de desaceleración.
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