Dilema shakesperiano: devaluación o reelección
Los economistas liberales le aconsejan al Gobierno sincerar totalmente los precios relativos y liberar por completo las restricciones cambiarias. Los inversionistas externos, en las vísperas de "Argentina Week", exigen libertad total en los flujos financieros y comerciales. Mientras tanto, Javier Milei pareciera priorizar su reelección frente a cualquier disyuntiva. El temor al galope inflacionario y la apuesta para “hacer caja en dólares” vendiendo empresas estatales aprovechando la fortaleza parlamentaria.
Por Marco Esdras
La volatilidad en las tasas de interés seguirá hasta que no se desarme integralmente el plexo normativo del control de cambios. La resolución N ° 1093 de la CNV y las restricciones cruzadas son una fricción innecesaria. Hace rato que a Roberto Silva le están requiriendo una separación entre el mercado bursátil y el mercado cambiario.
Algunos se preguntan respecto las razones por las cuales Javier Milei no convalida la libertad cambiaria absoluta eliminando el cepo a las empresas. El primer mandatario no quiere romper el contrato electoral de erradicar la inflación y quiere llegar vigorizado a 2027 para tener serias chances para ser reelecto. Una devaluación del peso hacia un tipo de cambio de equilibrio de mediano plazo le preocupa sobremanera. Teme no poder controlar el efecto inflacionario. Las pruebas de hipótesis con intervalos de confianza de 99 % le arrojan que la plena convertibilidad de peso precipitaría el tipo de cambio hacia el vector $ 1800-2000. Lo único que animaría al presidente a arriesgarse es terminar de convencerse que el acceso al mercado voluntario internacional de deuda está verdaderamente vedado por más que en el ínterin apueste a emisiones locales con argendólares y el respaldo efímero de algunos fondos de inversión off shore (hedge funds). En esos términos, Javier Milei juega con el filo de una espada de Damocles.
En ese orden de ideas, la Casa Rosada sabe que hay un límite a este fenómeno de jugar en este mercado de cambios encorsetado, cuestión que hasta algunos críticos más audaces se animar a denominar un berretín. Y este límite esta surcado por advertencias de la propia Reserva Federal de New York. Al respecto, en la antesala de "Argentina Week", Minuto de Cierre ha tomado contacto en su oficina del 33 Liberty St (Financial Distric NYC) con Marco del Negro, Research Advisor de la FRBNY, quien fue categórico al responder con un lacónico "I am afraid not" al ser preguntado si considera sostenible la tendencia secular del crecimiento del PIB en el mediano plazo. Alertó además que no es esperable por Wall Street que el Departamento del Tesoro de los EE. UU siga sosteniendo a la divisa argentina en el orden de $ 1.500 a través de su EFS (Exchange Fund Stabilization). Hay requerimientos de fondos por parte del Pentágono y el Capitolio puso un súbito freno a la incondicional intervención cambiaria en Argentina.
Las fluctuaciones cíclicas del PIB argentina documentan que desde el año 2011 Argentina es un "serrucho". Encadena una serie de rebotes y caídas que empardan un inmóvil PBI per cápita real lo que a su vez termina condicionando al valor del peso argentino. En materia de reforma tributaria, la biblioteca libertaria se inclina por la eliminación del Impuesto al Cheque (ley 25.413), de los derechos de exportación y el reintegro inmediato del IVA más los impuestos internos a los exportadores (Draw Back).
Sin dudas que los "murmullos" de la estanflación es un aspecto que el Gobierno no puede digerir. Entonces, inexorablemente va a tener que replanificar las variables y sus políticas económicas para un 2026 que, al ser un año no electoral, le permitiría llevar adelante mayores ajustes y remodelar sus lineamientos estratégicos.
En su discurso inaugural del año legislativo, Javier Milei puso el acento en reducir drásticamente la prima de riesgo país a 200 puntos básicos. Precisamente ese asunto lo inquieta porque observa que por estas jornadas no es un objetivo asequible. Asimismo, se propone encadenar una serie de crecimientos anuales del PIB del orden del 7 %.
El Ejecutivo ha redoblado sus esfuerzos por ejecutar una reforma cabal del estado equivaliendo a una refundación del país. Sin embargo, en estas semanas el contexto internacional no le otorga armonía desde el caos de Medio Oriente, las derrotas electorales de Trump y una inflación refractaria motorizada por shocks externos (Guerra con Irán). Así entonces, defender un tipo de cambio "tirante" lo expone a riesgos exagerados. Mientras que convalidar una devaluación en términos reales podría desencantar a parte de su electorado.
Patrick Campbell, manager de portfolios para países emergentes de Morgan Stanley, sostiene que un canje de deuda voluntario coadyuvaría a provocar un interesante descuento en la prima de riesgo puesto que Argentina hoy ocupa un lugar destacado dentro del menú emergente.
En síntesis, El "dilema shakesperiano" que enfrenta el gobierno de Javier Milei en Argentina se centra en la tensión entre mantener la estabilidad del tipo de cambio para asegurar capital político (reelección o éxito legislativo) y la presión económica de realizar una devaluación para corregir desequilibrios.
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