03 de Enero de 2026 - 19:45

Estados Unidos atacó Venezuela y capturó a Nicolás Maduro

Estados Unidos llevó adelante durante la madrugada una operación militar sobre territorio venezolano, que incluyó bombardeos en zonas civiles y objetivos estratégicos, tanto militares como logísticos, incluida la ciudad de Caracas, y culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro.

El anuncio fue realizado por el presidente Donald Trump, quien informó el “arresto” del mandatario venezolano. La información fue ratificada posteriormente por integrantes de la línea de sucesión del Gobierno de Venezuela. Los ministros de Defensa, Vladímir Padrino López, y de Interior, Diosdado Cabello, calificaron los hechos como una “criminal agresión”. En la misma línea, la vicepresidenta Delcy Rodríguez reclamó a Washington “una prueba de vida inmediata” de Maduro “y su esposa, Cilia Flores”. Por su parte, el fiscal general Tarek William Saab se refirió directamente a un “secuestro”.


Reacciones del Gobierno venezolano y acusaciones de violación del derecho internacional

El canciller Yván Gil solicitó que el Consejo de Seguridad “asuma su responsabilidad” frente a lo que consideró una violación del derecho internacional. “He estado en comunicación con mis colegas de México y Brasil, entre otros países, y recibimos el apoyo. Estamos sorprendidos que en pleno siglo XXI haya ocurrido esto: se ha derramado sangre venezolana”. También sostuvo que Estados Unidos “debe hacerse responsable de la integridad física de Maduro y Flores”.

En Caracas, mientras crecía la incertidumbre, surgían interrogantes sobre la facilidad con la que el jefe de Estado fue capturado por fuerzas especiales estadounidenses, según reveló la cadena CBS. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que los bombardeos fueron ejecutados “para proteger y defender a aquellos que ejecutaban la orden de arresto”, en lo que fue interpretado como una maniobra distractiva.

“Esta invasión representa el ultraje más grande que ha sufrido el país, que responde a la insaciable codicia de nuestros recursos estratégicos”, afirmó Padrino López en un mensaje difundido en redes sociales. Mientras tanto, la oposición venezolana permanecía en silencio y las autoridades intentaban movilizar a su base de apoyo. En las calles, sin embargo, predominaban el desconcierto y el temor, poniendo a prueba los llamados oficiales a la “unidad cívico militar”.


Imputaciones en Estados Unidos y repercusiones internacionales

La fiscal general de Estados Unidos brindó detalles sobre la situación judicial del mandatario venezolano. “Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, han sido imputados en el distrito sur de Nueva York. Nicolás Maduro ha sido acusado de conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer ametralladoras y dispositivos destructivos contra Estados Unidos. Pronto enfrentarán la ira de la Justicia estadounidense en suelo estadounidense y en tribunales estadounidenses”.

El impacto del ataque trascendió rápidamente las fronteras venezolanas. Colombia y Brasil manifestaron su preocupación por la evolución de los acontecimientos, mientras que el presidente argentino Javier Milei expresó públicamente su satisfacción por la captura anunciada por Trump. Otros países de la región acompañaron la postura de la Casa Blanca.

En contraste, Rusia, China e Irán condenaron los ataques, cuyo saldo de víctimas humanas aún no ha sido precisado. “América Latina debe seguir siendo una zona de paz”, señaló Moscú. Además, cuestionó que “los pretextos que se aducen para justificar tales acciones son infundados. La animosidad ideológica se ha impuesto sobre el pragmatismo de negocio, la disposición a construir relaciones de confianza y previsibilidad”.

Cabe recordar que Maduro había recibido días antes a un enviado especial de Xi Jinping, Qiu Xiaoqi, quien había expresado el respaldo de Pekín al Palacio de Miraflores. El 22 de diciembre, la Cancillería china ya había rechazado “sistemáticamente” las sanciones “unilaterales ilegales” contra Venezuela y cualquier intervención militar.


Bombardeos, antecedentes y situación militar en Caracas

Las explosiones registradas en Caracas y otras ciudades representan un hecho sin precedentes en Sudamérica, comparable únicamente con la invasión estadounidense a Panamá en 1989 para capturar a Manuel Noriega. El operativo se inscribe en una escalada previa que incluyó hundimientos de embarcaciones pesqueras, la implementación de un “bloqueo total” a buques petroleros sancionados por Estados Unidos y, recientemente, el primer ataque con drones contra territorio venezolano.

Durante la madrugada circularon numerosos videos grabados por ciudadanos en los que se observaban columnas de humo, incendios y fuertes detonaciones. Entre los blancos alcanzados se encontraban zonas cercanas a Fuerte Tiuna, el principal complejo militar del país, y La Carlota, el aeropuerto militar de Caracas, además de otras instalaciones estratégicas en Miranda, Aragua y La Guaira.


Respuesta oficial y tensión regional

El Ejecutivo venezolano denunció “ante la comunidad internacional la gravísima agresión militar perpetrada por el Gobierno actual de los Estados Unidos de América contra territorio y población venezolanos en las localidades civiles”. En el mismo comunicado sostuvo que “el pueblo de Venezuela y su Fuerza Armada Nacional Bolivariana, en perfecta fusión popular-militar-policial, se encuentran desplegados para garantizar la soberanía y la paz”, y advirtió que el país “se reserva el derecho a ejercer la legítima defensa”.

El presidente colombiano Gustavo Petro calificó el ataque como una “agresión a la soberanía” de América Latina y ordenó la movilización de tropas en la frontera con Venezuela. Desde Cuba, el canciller Bruno Rodríguez denunció un “criminal ataque” y lo calificó como “terrorismo de Estado”. Irán también condenó la ofensiva como una “violación flagrante del derecho internacional”.

En sentido opuesto, Javier Milei volvió a celebrar públicamente la captura de Maduro. España, en tanto, pidió “desescalada y moderación”, respeto al derecho internacional y se ofreció como mediador para alcanzar “una solución pacífica” frente a lo que Trump definió como un “ataque a gran escala” y la “captura” del mandatario venezolano.

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