20 de Agosto de 2026 - 10:35

Alerta: Se detectó el primer caso de picudo rojo en Entre Ríos

El hallazgo tuvo lugar en las inmediaciones de Colonia Elía, sobre la costa del río Uruguay, en el departamento Uruguay.

El Ministerio de Desarrollo Económico de Entre Ríos, a través de sus Secretarías de Ambiente y de Agricultura, junto al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), confirmaron la primera detección de Picudo Rojo de las Palmeras (Rhynchophorus ferrugineus) en territorio entrerriano.

En este marco, las autoridades acordaron implementar de forma inmediata el Plan de Contingencia vigente, intensificar la vigilancia activa y los monitoreos en toda la franja costera del río Uruguay -con especial foco en las áreas protegidas y los palmares nativos- y reforzar las campañas de difusión para que la ciudadanía pueda identificar tempranamente los síntomas y notificar los casos sospechosos.

Desde el Senasa y el Gobierno de Entre Ríos se destacó que la notificación ante casos sospechosos es de carácter obligatorio. Ante la presencia de síntomas compatibles -como amarillamiento atípico, caída de hojas, galerías visibles en el tronco o avistamiento del insecto- se debe dar aviso de inmediato a través del Sistema Nacional Argentino de Vigilancia y Monitoreo de Plagas en www.sinavimo.gob.ar, por correo electrónico a dief@senasa.gob.ar o en la oficina local del Senasa más cercana.

El picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus) es un escarabajo curculiónido originario del sudeste asiático y considerado una de las plagas más destructivas para las palmeras (especialmente la palmera canaria y la datilera).

Su ciclo de vida es una metamorfosis completa (huevo, larva, pupa y adulto). Transcurre casi en su totalidad dentro del tronco de la palmera, lo que dificulta enormemente su detección temprana.

Huevo:

La hembra adulta perfora pequeñas heridas en la palmera (o aprovecha cortes de poda) y deposita entre 300 y 500 huevos.

Duración: Incuban en un periodo de 2 a 5 días.

Larva (La fase más destructiva):

Al nacer, las larvas carecen de patas, son de color blanco amarillento con la cabeza marrón y poseen mandíbulas muy potentes.

Comienzan a alimentarse del tejido blando e interior del tronco (valona y meristemo apical).

Duración: Pasa entre 1 y 3 meses devorando la palmera por dentro y excavando galerías que pueden medir más de un metro.

Pupa (Capullo):

Cuando la larva completa su crecimiento, se desplaza hacia el exterior del tronco o la base de las hojas y confecciona un capullo cilíndrico utilizando las propias fibras de la palmera.

Duración: Permanece en estado de pupa entre 14 y 21 días hasta transformarse en adulto.

Adulto:

Es un escarabajo de color rojizo/anaranjado con manchas negras, de unos 2 a 5 cm de longitud y con un característico pico alargado (rostruro).

Longevidad: Puede vivir entre 2 y 3 meses. Aunque pueden volar distancias de varios kilómetros para colonizar nuevas palmeras, suelen quedarse en la misma planta hasta destruirla por completo.

El daño no lo causa el escarabajo adulto, sino las cientos de larvas alimentándose simultáneamente en el corazón de la planta.

Galerías internas: Las larvas trituran las fibras y barrenan el interior del tronco, destruyendo los vasos conductores de savia.

Infecciones secundarias: El material vegetal triturado junto con los excrementos fermentan dentro de las galerías, generando un olor agrio característico y atrayendo bacterias y hongos que aceleran la pudrición.

Colapso: Al destruir el meristemo apical (el «cogollo» o punto de crecimiento de la palmera), la planta pierde la capacidad de generar nuevas hojas.

Dado que el picudo actúa desde el interior, los síntomas externos aparecen cuando la infestación ya está muy avanzada:

  • Hojas centrales caídas o «desflecadas»: Las hojas más jóvenes del centro se ven recortadas, amarillean o se caen con facilidad.
  • Copa asimétrica o en forma de «sombrilla caída»: La cabeza de la palmera pierde su forma erguida y parece desplomarse.
  • Restos de fibra y orificios: Presencia de agujeros en la base de las hojas con expulsión de fibra triturada (similar al serrín).
  • Olor a fermentación y ruidos: En fases avanzadas, se percibe un olor fuerte a pudrición y es posible escuchar el crujido de las larvas masticando si se acerca el oído al tronco.

 

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