14 de Agosto de 2026 - 21:03

El Gobierno oficializó la flexibilización del crédito en dólares para empresas

El Gobierno de Javier Milei oficializó la flexibilización del crédito en dólares para empresas no generadoras de divisas, una medida que había sido anticipada por el ministro de Economía, Luis Caputo. La decisión apunta a ampliar el financiamiento, reactivar la actividad económica y favorecer un mayor flujo de divisas.

La modificación quedó establecida mediante el DNU 736/2026, publicado este viernes en el Boletín Oficial. La norma modifica el artículo 23 del Decreto 905/02 y habilita nuevas alternativas para el otorgamiento de préstamos a empresas que no desarrollan directamente actividades vinculadas al comercio exterior.

La nueva reglamentación establece que se permite “la constitución de depósitos en moneda extranjera en cuentas a la vista y depósitos a plazo”. A su vez, precisa que “los fondos provenientes de dichos depósitos podrán destinarse exclusivamente a la financiación a prestatarios que tengan ingresos habituales provenientes directa o indirectamente de operaciones de comercio exterior y actividades vinculadas, así como al otorgamiento de financiaciones a otras personas jurídicas, conforme a la normativa que a tal efecto dicte el Banco Central de la República Argentina”.

Crédito en dólares: qué dice el decreto del Gobierno

El DNU modifica las condiciones bajo las cuales pueden canalizarse los recursos en moneda extranjera dentro del sistema financiero. El objetivo de la medida es ampliar las posibilidades de utilización de los dólares depositados en el sistema y favorecer el acceso al financiamiento por parte de empresas.

Para fundamentar la decisión, el Gobierno plantea un diagnóstico sobre la evolución de la economía argentina durante las últimas décadas. En los considerandos del decreto sostiene que “en los últimos 100 años la economía de la Argentina mostró un bajo crecimiento acumulado acompañado de una alta volatilidad”.

Según el texto oficial, esta dinámica produjo una pérdida gradual de posición relativa frente a otras economías del mundo y se profundizó durante las últimas dos décadas. El proceso habría llegado a un punto crítico en diciembre de 2023, cuando la Argentina atravesaba, de acuerdo con el decreto, “una situación de inédita gravedad”, caracterizada por riesgo de hiperinflación, controles cambiarios estrictos, falta de acceso al financiamiento externo y reservas internacionales netas negativas.

El Gobierno también repasó distintos indicadores correspondientes al período comprendido entre 2012 y 2023. De acuerdo con los datos incluidos en el DNU, durante esos años la tasa de inversión a precios corrientes fue del 16%, mientras que el crecimiento medio anual del PIB fue inferior al 0,1%.

Además, el producto se contrajo en siete de los doce años analizados, lo que derivó en una caída acumulada del PIB per cápita superior al 10%.

Dólares, depósitos y préstamos: los datos que utiliza el Gobierno

El decreto vincula la evolución de la actividad económica con el deterioro de distintos indicadores sociales. Según el texto, la pobreza pasó del 26,9% en el segundo semestre de 2006 al 41,7% en el segundo semestre de 2023.

En el mismo período, la indigencia aumentó del 8,7% al 11,9%.

Entre los argumentos utilizados para respaldar la flexibilización del crédito en dólares, el Gobierno también menciona el Programa de Facilidades Extendidas acordado con el Fondo Monetario Internacional mediante el Decreto 179/25. Según el DNU, ese programa “permitió fortalecer notablemente las reservas internacionales” del Banco Central.

A esto se suman las compras de divisas realizadas por el Banco Central durante los primeros siete meses de 2026, que alcanzaron los USD 13.300 millones. El monto superó el objetivo de USD 10.000 millones establecido para todo el año.

El decreto también expone la situación de los dólares que se encuentran en poder del sector privado y su utilización dentro del sistema financiero local.

Según cifras del Indec citadas en el texto, al cierre del primer trimestre de 2026 el sector privado no financiero contaba con activos externos por USD 262.014 millones.

En tanto, al 30 de junio de 2026, los depósitos en moneda extranjera del sector privado en el sistema financiero argentino alcanzaban los USD 39.336 millones, una cifra que el decreto considera “sustancialmente inferior” al stock de activos externos mencionado.

Para esa misma fecha, los préstamos en moneda extranjera al sector privado sumaban USD 23.716 millones, por debajo del volumen de depósitos en dólares.

El Gobierno sostiene que la diferencia entre los depósitos y los préstamos responde parcialmente a los requisitos de efectivo mínimo. Sin embargo, también señala que “una proporción considerable de los depósitos por encima de los requisitos legales se encuentran ociosos”, ya sea en efectivo o colocados en instrumentos con rendimientos bajos o nulos en el Banco Central.

Con la modificación del régimen, el Gobierno busca que una mayor cantidad de esos recursos pueda canalizarse hacia el financiamiento de empresas y actividades productivas, especialmente aquellas vinculadas directa o indirectamente con la generación de divisas.

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