12 de Agosto de 2026 - 07:42

CONINAGRO: El maní, la única economía regional que mejoró según el Semáforo

En comparación con el relevamiento anterior, la única modificación correspondió a la actividad manisera, que mejoró su clasificación al pasar de rojo a amarillo, como resultado de una recuperación en sus principales indicadores, especialmente en la evolución de los precios.

El Semáforo de Economías Regionales registró 4 actividades en verde, 8 en amarillo y 7 en rojo, según informó Coninagro, entidad que integra la mesa de enlace y que realiza mensualmente este relevamiento. Los datos fueron recabados durante junio.

En comparación con el relevamiento anterior, la única modificación correspondió a la actividad manisera, que mejoró su clasificación al pasar de rojo a amarillo, como resultado de una recuperación en sus principales indicadores, especialmente en la evolución de los precios.

El semáforo analiza tres componentes:

  • negocio
  • productivo
  • mercado.

El primero evalúa la evolución del precio y el costo, tanto mensual como interanual. El segundo mide el área o stock, según corresponda, y la producción. Y el último, la evolución de las exportaciones y las importaciones de las producciones, así como el consumo interno.

Entre las actividades en rojo permanecen yerba mate, arroz, vino y mosto, hortalizas y algodón, leche y mandioca. En la mayoría de estos casos, el problema principal está en el componente de negocio: los precios que reciben los productores se mantuvieron prácticamente estancados o crecieron por debajo de la inflación y del aumento de los costos operativos. Cuando la situación se vuelve prolongada comienza a impactar en los demás componentes y dificulta la recuperación de estas actividades.

Las actividades en verde incluyen bovinos, ovinos, granos y miel. En todos estos sectores se observó un buen componente de negocio, con precios que crecieron por encima de la inflación. Este resultado se complementó con un buen desempeño en los mercados y con indicadores productivos que acompañaron.

Las actividades que permanecieron en amarillo fueron forestal, tabaco, cítricos dulces, peras y manzanas, aves, porcinos, papa y este mes se suma maní.

Estos sectores presentaron señales mixtas: los precios no lograron acompañar la inflación, la demanda se mantuvo estable o con poca dinámica y los costos continuaron elevados. Esta combinación derivó en períodos de recuperación prolongados y en dificultades para consolidar mejoras sostenidas.

Semáforo de economías regionales: la producción de maní fue la única actividad que registró una mejora

En el caso del maní, el pasaje de rojo a amarillo se explica principalmente por una mejora en el componente de negocio. En junio, la cotización del maní Runner alcanzó los US$659 por tonelada, registrando un incremento del 10% en dólares respecto de los US$ 596 observados en igual mes de 2025.

En el componente productivo, luego de una campaña 2024/25 récord, con una producción de 1,8 millones de toneladas, la campaña 2025/26 proyecta una cosecha de 1,3 millones de toneladas, lo que representa una caída del 30% interanual. Sin embargo, este volumen se mantiene en línea con el promedio de las últimas campañas.

En cuanto al comercio exterior, el complejo manicero acumuló US$1387 millones en exportaciones durante los últimos doce meses, un 8% menos que en el período interanual previo (US$ 1502 millones). Y el desempeño más reciente muestra señales de recuperación: durante el primer semestre de 2026 las exportaciones alcanzaron US$ 651 millones, ubicándose 2% por encima del mismo período del año anterior.

Crece el ingreso de dólares por las exportaciones de las economías regionales

En el primer semestre de 2026, las 19 actividades relevadas exportaron por US$31.940 millones, lo que representa un incremento del 21% respecto del mismo período de 2025 (US$26.505 millones) y un aumento del 12% en comparación con el promedio de los últimos cinco años para igual período (US$28.420 millones).

El principal protagonista volvió a ser el complejo granario (soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo), con exportaciones por US$25.097 millones, equivalentes al 79% del total exportado.

Dentro del complejo, la soja explicó el 50,6% del valor (US$12.696 millones), seguida por el maíz con el 19% (US$4.802 millones). El trigo (US$3.034 millones) y el girasol (US$ 2.983 millones) representaron cerca del 12% cada uno, mientras que la cebada aportó el 5,5% y el sorgo el 1% restante.

En segundo lugar, se ubicó la cadena bovina, con exportaciones por US$2.873 millones, equivalentes al 9% del total. Más atrás se posicionaron la lechería, con US$897 millones, y la actividad manicera, con US$651 millones. La composición del ranking exportador se mantuvo prácticamente sin cambios respecto del mes anterior.

Fuente: Coninagro

En materia de importaciones, las 19 economías regionales acumularon compras externas por US$2462 millones durante el primer semestre, un monto muy inferior al valor exportado.

En términos agregados, por cada dólar importado se exportaron aproximadamente 13 dólares (US$31.940 millones frente a US$2462 millones).

Al igual que en las exportaciones, el complejo granario concentró la mayor parte de las importaciones, con US$2033 millones (83% del total). Le siguieron las cadenas forestal, porcina y bovina, con compras externas cercanas a US$ 95 millones cada una, equivalentes a alrededor del 4% del total.

Fuente: Coninagro

Los gráficos a continuación muestran la composición del comercio exterior diferenciando exportaciones e importaciones, excluyendo al complejo granario para facilitar la visualización del peso relativo del resto de las actividades.

En el caso de las exportaciones, del total de US$31.940 millones, US$ 6843 millones corresponden a las economías regionales sin el complejo granario.

Para las importaciones, de los US$2462 millones totales se exhiben US$430 millones bajo el mismo criterio de excluir a granos.

En este caso, el ratio exportaciones/importaciones es de 16 a 1, por cada 16 dólares exportados, se importó 1 dólar.

Participación de los productores en el precio final

En esta sección se analiza qué proporción del precio final que paga el consumidor corresponde al productor para once productos: carnes bovina, porcina, aviar y ovina, trigo (pan), arroz, yerba mate, vino, papa y hortalizas.

El indicador permite comparar la porción del precio de “góndola” que recibe el productor en el mes analizado con el promedio registrado para ese mismo mes en años anteriores. De esta manera, se identifica si la participación actual se ubica por encima o por debajo de su comportamiento histórico.

En mayo de 2026, 4 de las 11 actividades registraron una participación del productor superior a su promedio histórico para el mismo mes: papa, hortalizas, porcinos y ovinos. En contraste, las 7 actividades restantes mostraron una menor participación del productor en el precio final respecto de sus valores históricos.

Dentro de los productos pecuarios, las actividades porcina y ovina fueron las que presentaron los mejores resultados. En la cadena porcina, el productor recibió el 37% del precio final, 2 puntos porcentuales por encima del promedio de los últimos cinco años para mayo (35%). En la cadena ovina, la participación alcanzó 21%, un punto porcentual por encima de su promedio histórico (20%).

Por el contrario, en el resto de las actividades (bovina, aviar y lechera) la participación del productor es menor respecto a sus participaciones históricos.

En la cadena bovina y aviar, el productor captó 58% y 40% del precio final, frente a un promedio histórico cercano al 62% y 45%, mostrando una menor participación de 3 y 5 puntos porcentuales para ambas economías.

Semáforo de economías regionales: la producción de maní fue la única actividad que registró una mejora

En la actividad lechera, la participación alcanzó 24%, ubicándose un punto por debajo del promedio histórico (25%).

En los productos regionales también se observó, en general, una menor participación del productor respecto de los valores históricos, especialmente en yerba mate y vino, con diferencias que alcanzan los 9 y 11 puntos porcentuales.

En vino, la participación actual se ubicó en 13% versus 24%; mientras que en yerba mate alcanzó 15%, comparado con su participación histórica de 23%.

En el caso del trigo, medido a través de su participación en el precio del pan, el productor recibió 8% del precio final, 3 puntos porcentuales por debajo del promedio histórico (11%). Por su parte, el arroz registró una participación del 16%, también inferior en 4 puntos porcentuales respecto de su promedio histórico (19%).

Las diferencias de participación entre productos responden, en gran parte, a cómo está organizada cada cadena productiva. En aquellas con mayor nivel de industrialización o transformación, como el trigo, la yerba mate o el vino, la participación del productor suele ser menor, ya que el producto pasa por varios procesos antes de llegar al consumidor final.

En cambio, en productos con menor nivel de procesamiento, como algunas hortalizas o la papa, la proporción que queda en manos del productor suele ser mayor.

También inciden los costos de cada una de las etapas, esto se verifica principalmente en las participaciones relativamente altas del productor en las carnes, donde los costos de producción primaria pesan mucho en los costos finales de toda la cadena.

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