19 de Junio de 2026 - 17:25

El pagaré fantasma, la deuda de la ANDE, la sombra de los Alemann y la pinza política Macri-Peña

Por Marcos Esdras, exclusivo para Minuto de cierre.

En los subsuelos de la contabilidad binacional entre Argentina y Paraguay yace un expediente que lleva casi dos décadas acumulando polvo, intereses y misterios. Es la historia de un préstamo concedido durante la dictadura de Alfredo Stroessner, estructurado bajo la mirada de los hermanos Alemann, exportado a una sucursal offshore en el Caribe y convertido hoy en un agujero contable incobrable que enfrenta al Banco de la Nación Argentina (BNA) con la Administración Nacional de Electricidad (ANDE). 

Sin embargo, lo que nació como un desajuste de la arquitectura financiera de la represa de Yacyretá, hoy ha mutado en una herramienta de presión geopolítica de primer orden. En la cuenta regresiva hacia el armado electoral, el "pagaré fantasma" se ha convertido en el puente de una estrategia silenciosa diseñada para esmerilar el frente macroeconómico del gobierno de Javier Milei.

1. Génesis del pagaré: el eje Stroessner - Videla 

El 3 de diciembre de 1973, en las postrimerías del tercer mandato de Juan Domingo Perón y bajo el firme control de Alfredo Stroessner en Paraguay, se sentaron las bases para la Entidad Binacional Yacyretá (EBY). El Tratado estipulaba que la empresa debía constituirse con partes iguales de capital entre Agua y Energía Eléctrica (por Argentina) y la ANDE (por Paraguay). Sin embargo, Paraguay no contaba con los fondos para su integración de capital. 

Para subsanar esto, el Estado argentino abrió un crédito a favor de la ANDE por 50 millones de dólares. El mecanismo financiero se ejecutó cuatro años más tarde: el 4 de enero de 1978, en plena dictadura militar argentina de Jorge Rafael Videla, se firmó el contrato de préstamo entre la ANDE y el BNA, designado como el agente financiero del gobierno argentino. El monto inicial desembolsado fue de USD 10.000.000, a ser amortizado en 40 cuotas anuales iguales con intereses. El capital restante de USD 40.000.000 nunca se integró. 

Pero el contrato de los USD 10 millones contenía una cláusula que se convertiría en la trampa perfecta: las cuotas serían liquidadas exclusivamente con los rendimientos de capital distribuidos por la EBY. 

2. La intervención de los Alemann y la mudanza a Gran Caimán

Durante la formalización de este préstamo en 1978, la Secretaría de Hacienda de la Argentina estaba bajo el mando de Juan Alemann, pieza clave del equipo económico de José Alfredo Martínez de Hoz. La lógica de endeudamiento y los acuerdos bilaterales formaban parte de una estrategia geopolítica de consolidación de deuda pública que, paradójicamente, convertía a la Argentina en acreedora de un país vecino, pero bajo condiciones de altísima fragilidad de cobro. 

El giro offshore de esta deuda se consolidó a principios de la década de 1980. En 1981, el BNA inauguró su sucursal en Gran Caimán operando bajo una licencia internacional. Ese mismo año, y hasta mediados de 1982, Roberto Alemann (hermano de Juan) asumió como Ministro de Economía durante la presidencia de facto de Leopoldo Galtieri, enfrentando el estallido de la crisis de la deuda latinoamericana y la Guerra de Malvinas. La sucursal del BNA en Gran Caimán no solo sirvió para la financiación de comercio internacional, sino que se convirtió en el reservorio contable de diversas acreencias del Estado, incluyendo el préstamo a la ANDE. Esta deslocalización de la deuda en una jurisdicción extraterritorial de nula tributación y alto secreto bancario opacó aún más el seguimiento público de los fondos. 

3. La nota reversal del '92: el blindaje paraguayo 

La imposibilidad fáctica del cobro se materializó en la década de 1990. Según los registros oficiales de la ANDE y el Ministerio de Hacienda paraguayo, la empresa eléctrica nunca amortizó una sola cuota del préstamo original de 1978. La justificación jurídica radica en la conflictiva "Nota Reversal del 9 de enero de 1992". 

Dicho instrumento diplomático, fuertemente resistido y posteriormente rechazado por el Congreso Paraguayo, ponía un freno clave: establecía el diferimiento del pago de compensaciones (por territorio inundado, cesión de energía y utilidades sobre capital) por un plazo de 25 años. Al no percibir Paraguay los rendimientos de capital de Yacyretá debido a este diferimiento, la ANDE activó la cláusula original del contrato de 1978: si no hay rendimientos distribuidos por la EBY, no hay obligación de pago al BNA. 

4. Radiografía contable de un pasivo "zombie" 

El cruce de auditorías de los ejercicios recientes revela un abismo técnico insalvable entre ambos países: 

5. El factor político: la pinza Macri-Peña y la sombra del 2027 

Avanzando hacia el presente, los Estados Financieros de la ANDE continúan mostrando este pasivo congelado. Las auditorías independientes señalan sistemáticamente que las respuestas a las circulares remitidas al BNA arrojan diferencias multimillonarias. Si bien fuentes del Ministerio de Economía (MECON) en Argentina reconocen bajo estricto off the record que las posibilidades reales de cobrar esta deuda son prácticamente nulas y que la acreencia ya ha sido provisionada, el tablero político le ha inyectado un nuevo e inesperado oxígeno a este conflicto. 

Según fuentes diplomáticas y operadores políticos de primera línea, Mauricio Macri ha comenzado a ejercer una fuerte presión en tándem con el presidente paraguayo, Santiago "Santi" Peña. La maniobra busca utilizar los desacuerdos financieros e históricos de Yacyretá y la ANDE como un óbrice y tropiezo estratégico para la gestión de Javier Milei. Para el búnker del PRO, desgastar la capacidad de negociación internacional de la Casa Rosada y enturbiar las relaciones bilaterales con los socios del Mercosur forma parte de la hoja de ruta obligada en la cuenta regresiva hacia su propia estrategia presidencial para el 2027. 

INDICIO VEHEMENTE DE OPERACIÓN BILATERAL 
Como prueba irrefutable de la sintonía de este plan y de los movimientos que se tejen en las sombras, fuentes de máxima reserva constataron un encuentro a escondidas entre Santi Peña y Mauricio Macri hace exactamente una semana en Asunción. La cita tuvo lugar en el reservado del restaurante de un hotel de máximo lujo de la capital paraguaya. Lejos de las comitivas oficiales y de los reportes de prensa, allí se habrían delineado los pasos para endurecer la postura guaraní respecto a los reclamos cruzados. 

Lo que durante décadas fue considerado una simple "pieza de museo financiero" —un crédito soberano atrapado entre la letra chica de la dictadura y el limbo fiscal de las Islas Caimán— hoy es un activo político refractario. Mientras el gobierno de Milei busca desesperadamente divisas e inversiones para estabilizar la macroeconomía, en las gavetas virtuales del BNA persiste un crédito multimillonario que nadie espera cobrar en efectivo, pero que Mauricio Macri y Santi Peña pretenden cobrar en costosas acciones políticas. 

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