26 de Mayo de 2026 - 11:49

El intendente de Clorinda se expone a una tormenta perfecta: la Justicia, los medios, vínculos aduaneros y la desconfianza del gobernador Insfrán

Ariel Caniza, líder comunal de la ciudad limítrofe con Asunción, capital de Paraguay, se metió en camisa de once varas por pagar casi $ 100 millones por dos monolitos con muy probable sobreprecio. Los medios nacionales levantaron lo que ya era un secreto a voces: la Justicia analiza el caso, con el agravante de vínculos aduaneros y la posible desconfianza del gobernador Gildo Insfrán. Los críticos de Caniza apuntan que “pretende ser el próximo Gildo”.

Como siempre, las comparaciones son odiosas. Con sueldos municipales que van mayoritariamente entre los 100.000 y los 250.000 pesos; el intendente de Clorinda, en su primer mandato completo (el anterior sucedió al líder comunal fallecido), hizo construir dos monolitos (no llegan a monumentos) por $ 48 millones cada uno. Uno de ellos es el “Monolito de la Fe”, y el otro alusivo a la lucha contra el cáncer, la llamada “Cruz Tau”.

La simple vista de ambos sugiere sobreprecio. La “Cruz Tau”, inaugurada a la vera de la Ruta Nacional 11, fue adjudicada a la empresa Construir, vinculada a Fernando Colcombet, hijo de dos ex diputados kirchneristas. Según la documentación de la obra, los materiales habrían costado 23 millones de pesos y la mano de obra otros 25 millones. El costo del “Monolito de la Fe sería similar”.

Estas obras, que Caniza imaginó para sí mismo como un lanzamiento político provincial, pueden resultar un tiro por la culata. Por un lado, el tema podría generar una causa a cargo de la doctora Mariela Isabel Portales, jueza de Instrucción y Correccional número 2 de Clorinda. Además, el revuelo avivó las sospechas sobre un entramado de contrabando del cual Caniza no estaría exento.

Clorinda y Asunción, justamente la capital de Paraguay, se conectan a través del Puente Internacional San Ignacio de Loyola. Según diferentes investigaciones, el contrabando de combustible por esa vía fue de $ 2.600 millones en 2025. El tráfico fronterizo es intenso, y para la Dirección General de Aduanas (DGA), dependiente de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA, ex AFIP), extremar los controles en Clorinda no sólo sería eficaz en términos recaudatorios sino también políticos. Al fin y al cabo, Insfrán es uno de los gobernadores más díscolos con la Administración Milei.

 

La torpeza política de Caniza y la reacción de Gildo

 

Más allá de la desmesura de dos obras innecesarias, en una ciudad como Clorinda, el hecho que Colcombet haya sido el adjudicatario despertó sospechas de conspiración políticas contra Insfrán. Tanto su padre, como su madre, no tuvieron otra alternativa que crecer a la sombra del gobernador Insfrán, y antes de Floro Bogado. Su padre, Daniel Colcombet, fue director de Deportes de Formosa en 1974, y tuvo más relevancia política que en la Era Insfrán.

En tanto que Fernando no es sólo empresario, sino que además sueña con una carrera política. Gran parte de su trayectoria la desarrolló dentro del Estado, desempeñándose como funcionario provincial en el área de Juventud y ocupando distintos cargos vinculados al municipio de Clorinda, consolidando así un fuerte vínculo político y económico con las estructuras del poder local.

La vinculación entre Caniza y Colcombet generó suspicacias sobre una alianza para suceder a Gildo Insfrán, que en 2027 podría presentarse nuevamente a su reelección. Ya lleva 30 años en el ejercicio de su cargo y tiene 75 años. La edad de Gildo, más allá de su disciplina en el cuidado de la salud, despertó ambiciones en Caniza. La incógnita es cómo reaccionará el gobernador frente a ello.

 

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