Bolivia: piden la renuncia del presidente en medio de protestas y se agrava el desabastecimiento por bloqueos en rutas
Seguidores del expresidente izquierdista Evo Morales marcharon este lunes por las calles de La Paz, en el marco de una ola de protestas que ya lleva casi dos semanas y que mantiene bloqueadas distintas rutas del país, provocando faltantes de alimentos, combustibles y productos medicinales.
De acuerdo con las autoridades bolivianas, los cortes de ruta dejaron camiones detenidos en distintos puntos de las carreteras y dificultaron el traslado de pacientes hacia hospitales y centros de salud. En ese contexto, Argentina envió un avión con abastecimiento de alimentos a pedido del gobierno boliviano.
Las causas detrás de las protestas en Bolivia
Las manifestaciones comenzaron a principios de mayo con huelgas sectoriales, pero luego se extendieron a nivel nacional con la participación de gremios, trabajadores mineros, transportistas y productores agropecuarios.
Los manifestantes reclaman al gobierno del presidente Rodrigo Paz que revierta medidas de austeridad y tome medidas frente al aumento del costo de vida. Algunos sectores incluso exigen la renuncia del mandatario.
Analistas locales sostienen que el malestar social dejó de ser un reclamo focalizado para transformarse en un movimiento con fuerte contenido anti-gobierno vinculado al rumbo de la política económica.
Reclamos salariales y rechazo a las reformas
Las principales demandas están relacionadas con la situación económica. Los docentes reclaman mejoras salariales y un mayor presupuesto para el sector educativo, mientras que los gremios del transporte iniciaron huelgas indefinidas debido a la falta de combustible y los problemas de abastecimiento.
Por otro lado, organizaciones indígenas y rurales rechazan las reformas agrarias impulsadas por el Ejecutivo, ya que consideran que benefician a grandes terratenientes. Aunque el gobierno derogó este mes una polémica ley agraria, las protestas continuaron en diferentes regiones del país.
La respuesta del gobierno de Rodrigo Paz
Paz, que asumió la presidencia en noviembre en medio de una crisis económica, defendió las políticas de ajuste fiscal y la reducción de subsidios a los combustibles, argumentando que son necesarias para estabilizar las cuentas públicas.
El mandatario prepara además un paquete de reformas para enviar al Congreso. Entre las iniciativas se incluyen la eliminación gradual de los controles de precios de los combustibles y medidas destinadas a incentivar la producción e inversión energética nacional.
En paralelo, el gobierno intentó bajar la tensión mediante negociaciones y aumentos salariales, mientras desplegó cerca de 3.500 efectivos de seguridad para liberar los bloqueos de rutas. Según informaron las autoridades, alrededor de 57 personas fueron arrestadas.
Desde el oficialismo responsabilizaron a la oposición y a sectores vinculados a Morales por impulsar los bloqueos. También aseguraron que las protestas contribuyeron a la muerte de al menos tres personas, incluidos pacientes que no lograron llegar a hospitales.
El respaldo de Evo Morales a las manifestaciones
Morales, quien gobernó Bolivia entre 2006 y 2019, expresó su apoyo a las protestas y las definió como una reacción frente a la crisis económica y la persecución política.
Miles de sus seguidores se movilizaron luego de que un juez lo declarara en desacato a comienzos de este mes por no presentarse ante la Justicia en una causa por presunta trata de personas. El exmandatario niega haber cometido delitos.
“Mientras no se atiendan las demandas estructurales como combustible, comida e inflación no se frenará la sublevación”, escribió Morales en su cuenta de X.
La mirada de los mercados y la preocupación de los analistas
Hasta el momento, la reacción de los mercados financieros fue moderada, en parte porque los bonos soberanos de Bolivia suelen tener baja liquidez.
De acuerdo con datos de LSEG, la prima que exigen los inversores para mantener deuda boliviana frente a bonos similares del Tesoro de Estados Unidos cayó en mayo a su nivel más bajo desde al menos 2020.
Sin embargo, analistas internacionales advirtieron sobre el aumento de los riesgos sociales y políticos.
“Bolivia atraviesa un período de tensión social y política, ya que una huelga nacional en escalada converge con protestas masivas y bloqueos de carreteras generalizados”, señaló JPMorgan en un informe dirigido a sus clientes.
Los bloqueos de rutas, una práctica habitual en Bolivia
Los cortes de carreteras forman parte desde hace años de las metodologías de protesta más utilizadas en Bolivia.
Durante la gestión del expresidente izquierdista Luis Arce también se registraron interrupciones similares impulsadas por sectores alineados con Morales, además de agrupaciones mineras y rurales, que en distintas oportunidades paralizaron rutas estratégicas y provocaron pérdidas millonarias.
Analistas consideran que el principal desafío de Paz será estabilizar la economía mientras intenta construir nuevas alianzas políticas y sociales en un escenario marcado por una fuerte polarización.
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