El camaleón Caputo y la disforia de Wall Street
En menos de un mes, Luis Caputo enfrentara nuevamente a los "lobos" de Wall Street luego de haberlos dejado fuera de juego. Mientras tanto, fuentes del Council on Foreign Relations (CFR) dan cuenta que se está incubando una grieta entre los grandes fondos de inversión y la Casa Blanca. Sell off de bonos y pulgar hacia abajo de los "Gigantes". Se complica tradear Argentina excepto Bonos Cer para engullir ganancias de carry tarde. La trastienda camaleónica de un ministro de economía que desconcierta a propios y ajenos.
Por Marco Esdras, desde New York enviado exclusivo.
Pasado el mediodía del martes 3 de marzo regresaban de almorzar José Luis Daza y Felipe Nuñez. Mientras caminaban por la calle Defensa en dirección hacia Plaza de Mayo, comentaban la decisión de no retornar al mercado internacional de bonos soberanos. En paralelo, Federico Furiase se calzaba el traje de secretario de Finanzas mientras ya empezaba a recibir mensajes desde New York de parte de firmas de inversión. "Ni Vladimir Werning había logrado convencer a Toto de aprovechar la ventana para empezar a corregir la convexidad de la curva en dólares", comentaba en estricto off un funcionario de la calle Reconquista.
Sucede que el ministro Caputo pensó que "salir a la cancha" era exponerse a la angurria de los mercados. Una suerte de trampa. O sea, si Caputo aceptaba tasas de 2 dígitos, el mercado lo hubiera leído como una señal de debilidad extrema ("están desesperados por dólares"). Eso, en lugar de calmar las aguas, podría disparar nuevamente la expectativa devaluatoria. Eso fue lo que prevaleció en el fuero interno del ministro. Sucede que Caputo hasta se arrepintió del último Repo con bancos del exterior porque, con los precios actuales de los bonos argentinos, Caputo sintió que estaba "regalando" colateral. Así resulto que cada USD 1.000 millones que obtuvo, le pidieron que ponga bonos por valor de USD 3.000 o USD 4.000 millones como colateral.
A algunos analistas les llamó la atención que Ecuador haya salido al mercado y que "Argentina se quedó guardada en el vestuario". Lo que pasa es que Ecuador hizo algo que Argentina todavía no logró: completar el circuito. En enero de 2026, Ecuador lanzó una oferta de recompra de sus bonos cortos (los que vencen pronto) y los cambió por bonos a largo plazo (2034 y 2039). Entonces, los bancos le dicen a Caputo: "¿Cómo te voy a prestar plata a 10 años si vos hoy no me dejás sacar los dólares del país?". El mercado no le va a dar financiamiento voluntario masivo a Argentina hasta que el esquema cambiario sea normal. Vale recordar que Bausili en "Argentina Week" dijo expresamente que iba a tomar sus debidos recaudos antes de habilitar una liberalización total del cepo.
Puertas adentro, el dilema con Wall Street es lo que quita el sueño en el quinto piso del Palacio de Hacienda. El "enojo" de Wall Street no es un invento; es una realidad técnica y política. Caputo no es un político tradicional, es un trader. Y en el mundo del trading, si vos prometés una operación y después te bajás, quemas los puentes. Los bancos de inversión (JP Morgan, Citi, Santander, etc.) trabajaron meses en estructurar una salida al mercado para Argentina, esperando las comisiones y el "re-entry" triunfal. Al bajarse, Caputo los dejó pagando y con los balances abiertos.
En su próxima visita a Washington, en oportunidad de las Reuniones de Primavera del FMI, el ministro exhibirá una estrategia para calmar los ánimos, consistente en demostrar que no fue un desplante personal, sino una decisión fiduciaria. Les va a mostrar que, con el superávit fiscal que mantiene, Argentina no tiene urgencia de caja inmediata, lo que le da poder de negociación. Si los bancos quieren el negocio, van a tener que bajar la tasa.
Finalmente, para que los bancos no le cierren la puerta, Caputo necesita ofrecerles otro negocio. En Washington, el equipo económico va a poner sobre la mesa el menú de privatizaciones (aspirando a hacer Caja en dólares por USD 20.000 Millones) y proyectos bajo el RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones). Además, Caputo denuncio que "habrá RIGI para casi todas las actividades que impliquen fuerte ingreso de inversiones directas".
El mensaje va a ser: "No les doy el negocio de los bonos ahora, pero les doy la asesoría y colocación de las acciones de las empresas públicas que vamos a vender (o concesionar)". Wall Street vive de las comisiones; si no es por deuda, será por M&A (fusiones y adquisiciones).
Por su lado, en el seno del Foggy Bottom y, con el advenimiento de las Reuniones de Primavera del FMI, se siguen suscitando crecientes interrogantes respecto la verdadera estrategia financiero del gobierno argentino. El ministro Caputo se muestra con un talante adusto cuando le resta precio a Wall Street, pero a la vez es consciente que requiere de voluntades enquistadas en Manhattan. De pronto, hoy tiene un activo valioso e invicto: su secretario de Finanzas, Federico Furiase quien rollea arriba del 100 % y capta fondeo en moneda dura. Por esa razón, lo protege y el propio ministro hace de "fronting" ante el embate de la prensa y el círculo rojo local y foráneo. Se presume que, en el ámbito de las Spring Meetings, acaudalados fondos de inversión van a interpelar al equipo argentino.
Quizás, a Toto le resulte interesante hacer un stop con el Amtrak en la Baltimore Penn Station y repensar sus estrategias. Abril es el mes en que empieza la temporada para degustar "blue crabs" y algún emisario de Michael Froman podría restaurar el puente con Wall Street.
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