25 de Marzo de 2026 - 08:27

El Gobierno postergó la privatización de Transener porque espera sumar capitales extranjeros

La fecha para la presentación de ofertas se corrió del 6 al 14 de abril. Los oferentes locales no convencen, muchos huelen a política, y el Tesoro necesita hacer caja. Algunos oferentes extranjeros “están muy interesados”, según fuentes de la Secretaría de Energía. Las desventajas de cada candidato local.

Circulaba como rumor, y hacia el fin de la semana pasada se terminó confirmando. La Resolución 364 del Ministerio de Economía (https://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/420000-424999/424101/norma.htm) aprobó “circulares modificatorias” para la venta de Citelec, controlante de Enarsa. Con ello, además, se postergó la presentación de ofertas del 6 al próximo 14 de abril. El precio base de esas acciones es de u$s 206 millones, y se debe acreditar un capital mínimo de u$s 200 millones.

Más allá de la letra formal, “la idea es que se presenten algunas empresas de afuera”, admitieron a Minuto de Cierre fuentes de la Secretaría de Energía. “Algunas estaban muy interesadas”, agregaron. Como se sabe en el mercado, funcionarios de Economía y Cancillería aprovecharon algunos de sus tantos viajes para buscar interesados en Transener.

Por los montos, es una privatización que no cambia la situación del Tesoro Nacional, pero no es un momento político para hacer más papelones, dejando Transener en manos de un grupo nacional sospechado de favoritismo político. Una condición que puede atribuirse a casi todos los candidatos, quizás con las excepciones de Genneia y la familia Sielecki.

Como se detalló en el Post Energético (https://postenergetico.com.ar/en-medio-de-la-volatilidad-economica-vuelven-a-postergar-la-privatizacion-de-transener-y-flexibilizan-requisitos/), que anticipó las modificaciones y nuevos plazos, es clave “la experiencia que deben acreditar los oferentes. La circular que emitió el ministerio de Economía establece que el interesado deberá demostrar participación en sociedades locales o extranjeras, durante los últimos 10 años, pero este requisito se puede cumplir tanto por un integrante (si es más de uno) o contratando con un operador reconocido”. Una corrección importante a la hora de administrar la empresa troncal de uno de los tres subsectores del sistema eléctrico argentino.

 

Candidatos con trabas regulatorias y “olor político”

 

La ley 24.065, además de regular el sistema eléctrico argentino, es una herencia de los ´90 -en rigor, el mejor momento en inversión y precios desde la vuelta de la democracia- que nadie se animó a tocar. “Ni siquiera Néstor Kirchner, porque no lo creía conveniente”, suele repetir Gerardo Ferreyra, que manejó Transener cuando Electroingeniería -firma de la que es socio- tenía parte de las acciones.

Esta ley, que normatiza la partición en los tres subsectores -generación, transporte, distribución-, establece en su artículo 31 que “ningún generador, distribuidor, gran usuario ni empresa controlada podrá se transportista”. Sólo podría acceder a ello mediante una expresa autorización del Poder Ejecutivo Nacional (PEN), de acuerdo al artículo 32.

Este marco normativo deja prácticamente fuera de combate a Edenor, que pretende quedarse con Transener de la mano de sus accionistas declarados: Daniel Vila, José Luis Manzano y Mauricio Filiberti. “Además está el componente político”, admite un operador del Gobierno. “Ya los ayudamos con Telefé, aunque la mejor oferta era de Werthein. También YPF le pagó u$s 25,2 millones por el control de Refinor. Sin contar que tomaron Edenor durante el gobierno anterior, y todavía estamos evaluando su perfil reinversor”, agrega. “Darles Transener sería demasiado”, concluye.

Otro de los candidatos es Edison Inversiones, con menor seriedad -y eso ya es mucho- que el oferente anterior. En este grupo inversor, típico de lobistas con más llegada al poder político que dinero para invertir, aparecen los hermanos Neuss y el ex ministro de María Eugenia Vidal en Provincia de Buenos Aires, Federico Salvaii. Si “Edison” se quedara con Transener, habría que explicar como los “Lázaro Báez de esta época” -así los apodan- se quedan con una firma clave. En cuanto a Salvaii, esposo de la ex ministra nacional Carolina Stanley, sería un caso de ascenso social difícil de explicar: el hijo de un panadero salteño, con más años en la política que en el sector privado, habría ahorrado tanto como para ser dueño de una empresa clave.

También asoma un competidor con mayor solvencia: la familia Sielecki, que ya forma parte de Transportadora de Gas del Sur (TGS). Siempre está la sospecha que sean testaferros de Marcelo Mindlin, líder del Grupo Pampa, aunque parece infundada. La mayor dificultad, para los Sielecki, será acreditar experiencia en el sector de transporte eléctrico, excepto que busque un socio adecuado.

Por último, aparece un jugador que no termina de decidirse: Genneia, líder en energía renovable. El grupo conducido por Jorge Brito, ex presidente de River y mandamás del Banco Macro, tiene un perfil de reinversión permanente, por la propia naturaleza de un sector incipiente. Además, había pactado la compra de Citelec con Electroingeniería, aunque luego el entonces presidente, Mauricio Macri, la vetó.

Genneia es un candidato natural para controlar y gestionar Transener, pero no termina de decidir si participará de esta privatización. Aunque el hermetismo en Genneia al respecto es fuerte, entre los argumentos en contra -que allí se consideran- está el alto nivel de inversión que requiere la mayor transportista eléctrica del país.

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