Guerra en Medio Oriente: Irán lanza misiles a Israel, se intensifica el conflicto y no hay señales de distensión
La crisis en Medio Oriente se intensifica y Irán lanza nuevas oleadas de misiles contra Israel, al tiempo que descarta públicamente versiones de acercamiento promovidas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien había hablado de “conversaciones muy buenas y productivas” para frenar la escalada.
El conflicto se mantiene activo y sin señales claras de distensión. En paralelo, el control del estratégico estrecho de Ormuz por parte de Teherán impacta de lleno en el comercio internacional, impulsa el precio de la energía y genera preocupación en los mercados globales.
Irán e Israel intensifican ataques y amplían el frente militar
Durante la madrugada del martes, Irán ejecuta múltiples lanzamientos de misiles hacia territorio israelí. En Tel Aviv, uno de los proyectiles logra atravesar el sistema de defensa aérea e impacta en una calle céntrica.
El misil, equipado con una ojiva de aproximadamente 100 kilos, provoca daños en edificios cercanos, rompe ventanas y genera una densa columna de humo. Cuatro personas sufren heridas leves, según confirma el rescatista Yoel Moshe.
En respuesta, Israel intensifica su ofensiva y ataca objetivos estratégicos en territorio iraní. Las fuerzas israelíes reportan bombardeos sobre más de 50 blancos, entre ellos centros de comando, depósitos y lanzadores de misiles vinculados al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) y al Ministerio de Inteligencia.
En Teherán se registran fuertes explosiones tanto en el norte como en el centro de la ciudad, mientras se activan los sistemas de defensa aérea.
El conflicto, iniciado el 28 de febrero tras la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra el programa nuclear iraní, escala a nivel regional. Irán responde con ataques a países que albergan bases estadounidenses, golpea infraestructura energética y mantiene prácticamente cerrado el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo y gas global.
La expansión del frente bélico también alcanza a Líbano, donde Israel continúa su ofensiva contra Hezbollah. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, sostiene que el objetivo es ocupar el sur del país hasta el río Litani.
En paralelo, Emiratos Árabes Unidos informa que intercepta cinco misiles balísticos y 17 drones lanzados desde Irán.
En la ciudad iraní de Tabriz, un ataque sobre una zona residencial deja al menos ocho muertos y 28 heridos.
Sin avances diplomáticos y con impacto en la economía global
A pesar de los intentos de mediación, desde Irán rechazan cualquier negociación. La embajada iraní en Sudáfrica publica un mensaje irónico en redes sociales, interpretado como una burla a la propuesta estadounidense sobre el control compartido del estrecho de Ormuz.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, refuerza esa postura y califica las versiones como “fake news”.
En el plano diplomático, Pakistán se ofrece como sede para eventuales conversaciones, mientras que Egipto y varias naciones del Golfo actúan como intermediarios informales. Sin embargo, no se registran avances concretos.
El vocero militar Ali Abdollahi Aliabadi reafirma la posición oficial al señalar: “Las poderosas fuerzas armadas de Irán están orgullosas, victoriosas y firmes en la defensa de la integridad de Irán, y este camino continuará hasta la victoria completa”.
En medio de la escalada, Irán reorganiza su estructura de seguridad. Mohammad Baqer Zolqadr asume como secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional en reemplazo de Ali Larijani, quien muere en un reciente ataque israelí.
El impacto del conflicto se traslada rápidamente a los mercados internacionales. El crudo Brent supera nuevamente los u$s100 por barril, mientras que el WTI avanza un 4,3% hasta los u$s91,93.
La Agencia Internacional de Energía advierte que se trata de la mayor disrupción del suministro energético en los últimos años. “El contexto sigue siendo extremadamente frágil”, señala el analista Tony Sycamore, de IG.
En este escenario, Estados Unidos refuerza su presencia militar y desplaza miles de marines a la región, lo que alimenta especulaciones sobre una posible ofensiva mayor, incluso sobre la isla de Kharg, un punto clave para la infraestructura petrolera iraní.
Aunque Trump posterga por cinco días un eventual ataque a instalaciones energéticas, condiciona esa decisión a que Irán reabra el estrecho de Ormuz. En paralelo, su enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner mantienen contactos indirectos con funcionarios iraníes, sin resultados visibles hasta el momento.
La dinámica actual refleja un escenario de máxima tensión, con ataques simultáneos, canales diplomáticos limitados y una creciente internacionalización del conflicto. Sin señales de desescalada, la guerra entra en una nueva fase donde la confrontación directa convive con intentos fallidos de negociación, mientras sus efectos ya impactan tanto en la región como en la economía global.
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