Conflicto en Medio Oriente: cómo fue el operativo de Estados Unidos e Israel con el que el líder supremo de Irán fue asesinado
El operativo conjunto de Estados Unidos e Israel que culminó con la muerte del líder supremo de Irán se ejecutó en un horario inusual: no fue durante la madrugada, sino a media mañana. La decisión respondió a la llegada de información clave pocas horas antes del ataque, que permitió identificar una ventana de oportunidad considerada estratégica.
Durante meses, ambos países aguardaron el momento en que altos cargos iraníes coincidieran en un mismo lugar. La inteligencia confirmó que el líder supremo Alí Jamenei, quien gobernó Irán desde 1989, estaría el sábado por la mañana en un complejo ubicado en el centro de Teherán. Además, se tenía identificada la ubicación de otros mandos militares y de inteligencia que participarían de la misma reunión.
Inteligencia previa y seguimiento durante meses
Según trascendió, Estados Unidos e Israel realizaron un seguimiento prolongado de los movimientos del ayatolá. Los métodos empleados no fueron revelados oficialmente, aunque el presidente Donald Trump dejó entrever algunos detalles en redes sociales: "No pudo evitar nuestra inteligencia y nuestros sistemas de rastreo altamente sofisticados", comentó.
La referencia podría apuntar a una fuente humana, aunque distintas evaluaciones sostienen que lo más probable es que se haya tratado de un monitoreo técnico de individuos. En la guerra de 12 días del pasado junio, Israel ya había atacado a científicos y funcionarios vinculados al programa nuclear iraní, y se informó que utilizó la penetración de sistemas de telecomunicaciones y teléfonos móviles para rastrear desplazamientos.
Ese tipo de vigilancia permite construir lo que en inteligencia se denomina un "patrón de vida", herramienta que facilita prever rutinas, identificar actividades recurrentes y detectar momentos de vulnerabilidad.
Irán era consciente de que el líder supremo figuraba entre los principales objetivos de sus adversarios. Por eso, la incapacidad de detectar y neutralizar estas vulnerabilidades en los meses previos expone, según analistas, un posible fallo significativo en los sistemas de seguridad y contrainteligencia iraníes o, alternativamente, la capacidad de Estados Unidos e Israel para perfeccionar y adaptar sus mecanismos de rastreo.
De acuerdo con The New York Times, la información determinante provino de la CIA y fue entregada a Israel, que quedó a cargo de la ejecución del ataque.
Cómo fue el ataque en Teherán y quiénes murieron
Todo indica que en el operativo existió una división de tareas: Israel se concentró en la ofensiva contra líderes específicos, mientras que Estados Unidos mantuvo el foco en blancos militares.
Con datos suficientes para anticipar los movimientos del líder supremo y de otros funcionarios, se planificó un ataque aéreo con aviones equipados para disparar misiles de largo alcance. El plan no contemplaba una acción aislada contra el ayatolá, sino que el primer bombardeo debía dar inicio a una campaña militar más amplia. La operación se adelantó para aprovechar la oportunidad detectada por los servicios de inteligencia.
Los aviones israelíes pueden demorar alrededor de dos horas en llegar a Teherán, aunque no se precisó desde qué distancia lanzaron las municiones. Según los reportes, utilizaron 30 bombas para atacar el complejo donde se encontraba el líder supremo, alrededor de las 9:40 hora local.
Una de las hipótesis es que Jamenei utilizaba un búnker subterráneo en el predio para resguardarse, aunque no se trataba de uno de los refugios más profundos del régimen. Esa circunstancia pudo haber requerido múltiples impactos para penetrar a suficiente profundidad y asegurar la destrucción del objetivo.
Además del complejo donde se encontraba el líder supremo, otros puntos estratégicos de la capital iraní fueron alcanzados. Entre ellos se mencionó la oficina del presidente Masoud Pezeshkian, quien posteriormente emitió un comunicado en el que aseguró que estaba a salvo.
Israel informó que siete altos funcionarios de defensa iraníes figuran entre los muertos. Entre ellos se encuentran el secretario del Consejo de Defensa Ali Shamkhani, el ministro de Defensa, general de brigada Aziz Nasirzadeh, y el comandante del IRGC, general Mohammad Pakpour.
Mientras se desarrollaba el ataque en Teherán, en Mar-a-Lago, Florida, era plena noche. Allí, Donald Trump se encontraba reunido con algunos de sus principales colaboradores para seguir de cerca los acontecimientos.
La confirmación oficial de la muerte del líder supremo tardó varias horas en llegar. Irán, sin embargo, había contemplado este escenario: distintos informes señalaron que ya estaban delineados planes de sucesión no solo para el ayatolá, sino también para otros altos funcionarios del régimen.
En ese contexto, aún resulta incierto cuál será el impacto concreto de esta muerte en el desarrollo del conflicto y en el equilibrio interno del poder en Irán.
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