La jefa aduanera de Posadas que incautó un perrito cachorro, lo llevó a su casa y terminó corrida del cargo, además denunciada por Gendarmería Nacional
Un matrimonio paraguayo quiso ingresar a la Argentina un cachorrito de raza Pomerania, con el argumento de regalarlo a un familiar que vive en Misiones. Como corresponde, el agente de la Dirección General de Aduanas les informó que debían regresarlo a su país de origen si no tenía los papeles correspondientes. Pero apareció la jefa de turno, Cintia Baran, ascendida hace poco al cargo, con “banca” desde la Casa Central, y se lo llevó a su casa. Este hecho, ilegal y sin papeles, terminó con una denuncia de Gendarmería Nacional.
El Puente Posadas-Encarnación, que une esas dos ciudades de la Argentina y Paraguay respectivamente, es un punto clave no sólo del comercio y el contrabando hormiga, sino también del tránsito de personas entre una y otra nación. Allí, a las 22 horas del 11 de marzo pasado, ocurrió una situación que empezó transcurriendo en los carriles institucionales normales y terminó con -por lo menos- un abuso de autoridad de la funcionaria Cintia Baran, ascendida hace poco en la aduana de ese paso fronterizo. Además que los ribetes del caso son tan escandalosos como insólitos, Baran tuvo siempre un alto perfil en redes sociales, que luego de esta saga volvió de acceso restringido. Sin embargo, algunas de sus fotos publicadas antes son las siguientes:
Todo comenzó cuando, en un control rutinario, se detectó que una pareja paraguaya intentó ingresar junto a un cachorro -con muy pocos días de vida- de raza Pomerania, vistosa y de moda en este momento. Lo hicieron sin intentar esconderlo, quizás ignorando que para ello necesitaban los papeles correspondientes del animal y la autorización del Servicio Nacional de Sanidad Animal (SENASA). “Es un regalo para mi hermana”, expresó la mujer de la pareja. La respuesta del agente aduanero fue la correcta: para el ingreso del animal al país, debía intervenir personal del SENASA, porque el cachorro no contaba con la documentación sanitaria correspondiente.
Ante la falta de papeles, la indicación fue clara: la pareja debía regresar a Paraguay junto con el animal. Sin embargo, ahí empezó el dislate. Cintia Gabriela Beatriz Baran, DNI 28.365.631, se presentó como jefa de turno de la Aduana -lo era en ese momento- y le comunicó a la pareja paraguaya que el cachorro debía ser secuestrado, argumentando razones administrativas. Los “dueños” del animal desconfiaron del razonamiento y se opusieron, pero aparentemente hubo presiones y amenazas -de parte de Baran- por las cuales terminaron entregando al animal.
“El cachorro es mío, mío y mío”
La historia no terminó esa noche del 11 de marzo, sino que continuó. La pareja paraguaya, con una mezcla de indignación y desconfianza, se presentó la mañana siguiente en la Aduana central de Posadas, para realizar la denuncia formal ante el administrador. Por supuesto, la jefa de turno de la noche anterior ya no estaba trabajando. Además, como en los últimos meses la vieron ascender meteóricamente con aparente “banca” desde Buenos Aires, sus compañeros no tienen el mejor concepto de la advenediza Baran.
La Aduana de Posadas comenzó lo que correspondía: una investigación interna para conocer no sólo si el procedimiento fue correcto, sino también el destino del animal. Y el resultado fue sorprendente: lo encontraron en la casa de Baran, donde el simpático Pomerania ya formaba parte de la familia.
Para evitar que el escándalo escalara, las autoridades aduaneras pidieron disculpas a la pareja, a la vez que les restituyeron el pequeño Pomerania, más allá que había entrado sin los papeles correspondientes al país. Pero Baran no se lo tomó de buena manera. Según diversos testigos, reaccionó con furia, amenazó a varios compañeros de trabajo y “chapeó” con una cercanía a las máximas autoridades de la Aduana. Sin contar que, además, sería media hermana de una diputada nacional.
Frente al doble dislate -llevarse el cachorrito y la reacción posterior-, Baran terminó con problemas administrativos y judiciales. Por una parte, la Aduana de Posadas inició las correspondientes actuaciones administrativas disciplinarias. En lo inmediato, fue removida de su función como jefa de turno.
Pero, además, Gendarmería realizó una denuncia penal referida al tema. En el intento que el tema no escale, habría gestiones sigilosas de la cúpula aduanera para “proteger” a la exaltada Cintia Baran, pero nadie sabe si serán efectivas.
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